Definir la dirección estratégica de nuestra empresa, idea o negocio es fundamental porque contribuye al éxito en la implantación de la misma, además de permitir que las personas que trabajan para ella estén orientadas hacia un mismo fin y aportar otras muchas ventajas que detallaremos y te haremos llegar en este post:
Tabla de contenidos:
Si la dirección estratégica siempre ha sido un tema fundamental del management, actualmente se vuelve crítico en el entorno actual ya que hablamos de una alta incertidumbre para la que se han acuñado conceptos como VUCA (entorno volátil, incierto, complejo y ambiguo) e incluso ya hay autores que aseguran que este concepto queda obsoleto y presenta el acrónimo BANI (quebradizo, ansioso, no lineal e incomprensible.
En este entorno, lógicamente, es crucial la dirección estratégica, partiendo desde lo más básico que habremos de analizar para llegar a su desarrollo en diferentes fases que te contamos a continuación:
En la dirección estratégica se realizarán una serie de estrategias que permitirán definir las acciones que llevaremos a cabo en la empresa sabiendo, en todo momento, qué objetivos queremos conseguir y qué perseguimos a nivel global en nuestra organización.
Existen algunos puntos básicos de inicio que son fundamentales, y cada vez más visibles y reconocidos. Quizá podemos encontrarlos en la primera fase de la dirección estratégica, pero, son tan relevantes, que merecen una mención incluso antes de la fase de análisis.

Estos aspectos son fundamentales puesto que marcarán el camino del resto de acciones de la dirección estratégica.
“La esencia de la estrategia es elegir qué NO hay que hacer.»
Michael Porter
En las sesiones del Máster en Dirección y Gestión de Empresas de la Universidad de Alicante disponemos de un módulo concreto de dirección estratégica donde aprendemos la importancia de este punto, además de herramientas concretas para cada una de las fases, que relataremos a continuación:
Se refiere a análisis que realizamos en el que vamos a obtener datos tanto del entorno de la empresa (análisis estratégico externo) como de la propia empresa (análisis estratégico interno). Este proceso de análisis nos ayuda a obtener la información necesaria para poder tomar las mejores decisiones.
Para este análisis estratégico usaremos herramientas que nos serán útiles y que nos permitirán obtener el máximo número de datos para el análisis que, posteriormente, nos ayudará en el resto de fases de la dirección estratégica.
Cuanta más información y más analizada, mejor podremos afrontar las decisiones estratégicas y más se ajustarán a lo que necesitamos, aportando los mejores resultados.

Algunas herramientas que nos pueden ayudar en este caso son las siguientes:
En base al análisis que hemos previamente realizado decidiremos, en esta fase, cómo la empresa va alcanzar sus objetivos, es decir, formularemos las estrategias más adecuadas a llevar a cabo para alcanzarlos.
Estas estrategias se formularán tanto a nivel competitivo (cómo se va a competir) como a nivel corporativo (en qué negocios se va a competir).
No debemos olvidar, en esta y en el resto de fases, que la comunicación es fundamental en el proceso. Siempre es importante comunicar en diferentes aspectos, hacia el exterior y, principalmente, hacia el interior de la empresa. La comunicación interna es muy importante para conseguir el éxito en la dirección estratégica porque no basta con analizar y definir puntos como los anteriores, sino que estos han de ser conocidos por los miembros de la empresa que, de esta forma, estarán alineados hacia la misma dirección.
Una vez formulada la estrategia, llega el momento de su ejecución o puesta en marcha. Poco nos servirá si no nos ponemos en acción.
En esta fase deberemos tener en cuenta aspectos como la estructura organizativa, recursos humanos disponibles, cultura empresarial, o cualquier otro aspecto que pueda influir en la correcta implantación de la estrategia previamente formulada.

La aplicación es importante, pero debemos medir y hacer seguimiento de la misma para analizar los resultados obtenidos. En este caso habrán de modificarse aspectos en las fases anteriores, que están en constante revisión y retroalimentación. La dirección estratégica es un ciclo que se repite, se retroalimenta y mejora en base a los resultados que vamos obteniendo en el proceso.
Las estrategias no nacen para ser inamovibles, sino que hemos de tener un margen de acción para corregir dichas desviaciones y actuar del modo más acorde, máxime en este tiempo en el que los cambios se suceden a gran velocidad.
En el Máster en Dirección y Gestión de Empresas de la Universidad de Alicante formamos a profesionales en activo de empresas en este y otros ámbitos fundamentales para la dirección de empresas.
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