La dirección de recursos humanos actualmente sólo ocupa un lugar estratégico en, aproximadamente, un 40 % de las empresas.
Si atendemos a la definición de estratégico, nos estaríamos refiriendo a algo clave o esencial y ¿qué hay más esencial para las empresas que las personas que las forman?
Por tanto, debemos insistir en la importancia de este departamento, tengan las empresas el tamaño que tengan. Desde esta premisa comenzamos la clase con Vicente Sabater en el Máster en Dirección y Gestión de Recursos Humanos de la Universidad de Alicante. Conclusiones muy coherentes que todavía no son demasiado frecuentes en la mayor parte de las empresas.
Si nos fijamos en la persona como el elemento clave, fuente de la ventaja competitiva, concluiremos que la actividad de recursos humanos ha de estar integrada con el resto de direcciones estratégicas. La persona es el centro aunque no está exenta de la influencia de otros muchos criterios que afectarán, a su vez, al resultado final.
Podemos tener a los mejores y, sin embargo, no tener los mejores resultados. En este caso estarán influyendo otras variables del entorno así como las estrategias, procedimientos o sistemas de la empresa.
“Las estrategias se consiguen a través de los comportamientos de los empleados”. Vicente Sabater.
La dirección de recursos humanos en la actualidad suele tener una relación reactiva con la dirección general, es decir, responde a sus requerimientos a través de acciones pero no entra a decidir aspectos estratégicos. Aunque esta suele ser la relación más común en nuestras organizaciones, también caben otras en la empresa como la interactiva y, sobre todo, la proactiva en la que disponemos de una dirección estratégica de recursos humanos que participa en las decisiones de la empresa. Esta última opción es, sin duda, el enfoque del departamento de recursos humanos del siglo XXI.










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