Dejando a un lado el tan manido “sueño americano” o cualquier otra idea igual de absorbente, fabulosa o trasnochada, quisiera dedicar unas líneas a hablar sobre la consecución de nuestras propias metas. Todos nos hemos trazado una (a aquel que no lo haya hecho, azarosa vida le espera); por ello muchas veces nos preguntamos qué debemos hacer para llegar a donde queremos ir. Pues bien, quisiera sacar a relucir el que es, en mi opinión, e independientemente del tipo de barco y del rumbo elegido, el combustible más adecuado para llegar a buen puerto: el trabajo.






Como no podía ser de otra manera, una lección de perseverancia, menos lamentaciones y más sensatez, Sublime.
Muy. Buena reflexión con muy buen desarrollo en pocas líneas
Mis felicitaciones
Totalmente de acuerdo. Hay que ser constante en el desarrollo de los trabajos, por difícil que sea el problema a resolver, con empeño se termina por dar la solución.
Yo siempre he tenido muy presente el sentido común, la proporción, el equilibrio y para ello me sirve como ejemplo la naturaleza. Si no te esfuerzas en tu trabajo, es difícil
conseguir objetivos.
Un saludo.
Gracias Francisco Lluzar, Francisco Candela y José López por leer y comentar este articulo. Nos encanta recibir aportaciones como las vuestras.
Un saludo.