Convendrán ustedes conmigo en que, en la actualidad, y aunque resulte muy poco romántica la idea, el mundo globalizado gira casi exclusivamente en torno al intercambio de bienes y servicios. En esta irregular esfera habitan organizaciones con ánimo de lucro de diversa naturaleza, tamaño y pelaje, que tratan de afianzarse en un mercado globalizado y selvático donde la memoria no existe. Porque aquel paisaje empresarial idílico, en el que los negocios generaban beneficios durante décadas sin moverse apenas de su cómodo dominio, dejó de existir mucho tiempo atrás. Sí, todos lo sabemos. Pero, a veces, tal vez contagiados por el mercado mismo, lo olvidamos por completo.
Observamos cómo empresas “de toda la vida” se mueven en una trayectoria descendente, algunas hasta su extinción, al no prever ni anticiparse a los movimientos de una competencia depredadora. Somos testigos de la creación de sociedades condenadas de antemano, porque no dedican el más mínimo esfuerzo ni a realizar un estudio de mercado ni a generar un proyecto sólido. Este tipo de compañías están dirigidas por gerentes que funcionan por impulso, por intuición, sin saber que esa cualidad –en ocasiones excelente– nunca debe ser la que predomine en su toma de decisiones.






Claro y conciso. Muy bueno.
Vicente ya lo ha dicho todo y además de forma brillante.
Muchas gracias Cecilia y Antonio por leernos y comentar.
Un saludo.
Helenca
Muy bueno Vicente. Enhorabuena por tu post
Totalmente de acuerdo contigo, amigo Vicente. 🙂