Muy recientemente hemos podido ver en nuestro Máster en Dirección y Gestión de Recursos Humanos como se nos aconseja a saber gestionar el tiempo que le dedicamos a las tecnologías de la comunicación, a las redes sociales, teléfonos móviles, tabletas y otros “aparatejos”.
Todo esto a veces en detrimento de nuestro tiempo libre, o peor todavía del tiempo que podemos dedicar a nuestro deporte, familia, amigos e incluso a planificar de manera adecuada nuestra propia agenda o nuestros objetivos profesionales y personales. Sí compañeros, ya sabemos que una hora planificando equivale a 3 de trabajo productivo.
Para empezar a dar unos buenos consejos puedo sugerir que empecemos por ahí: es decir por planificar el tiempo que podemos y queremos dedicar a gestionar nuestras comunicaciones (correos electrónicos, mensajería instantánea, mensajería en redes sociales, llamadas perdidas. Ya vimos como el profesor Óscar Carrión nos aconsejaba incluso silenciar el móvil y no atender llamadas a diestro y siniestro robando tiempo a nuestro tiempo.
Esa planificación pasa por saber los momentos del día en que leeremos correos, mensajes y nos conectaremos a las redes sociales, únicamente cuando recibamos alertas sobre aquello que realmente está en el ámbito de nuestros objetivos profesionales y personales.
En otro orden de cosas a continuación lanzo 5 rituales que a parte del anterior, (tan básico y sencillo pero tan difícil de acostumbrarnos) pueden contribuir a mejorar nuestros hábitos hacia un mejor aprovechamiento del tiempo y a una mejor productividad, o lo que es lo mismo, mejor calidad que no cantidad de nuestro tiempo de trabajo:
7 minutos de ejercicio por las mañanas, puede ser actividad física básica (no 10, 7 bastan para no tener impacto en el resto de rutinas, pero lo suficiente para eliminar la modorra matutina, especialmente después de un fin de semana largo y agitado. Hay muchas rutinas sencillas. Personalmente me gustan las de Pilates, pero podemos googlear 7 minutes workout para hacernos con ideas. Probarlo y me diréis si es perder el tiempo o notáis su efecto.
Vitaminas matutinas, es decir reingeniería del desayuno, ¡ojo! No hablo de dietas sino de incluir especialmente fruta y verduras. Una forma rápida es el multibatido vitamínico de frutas de temporada al que se le puede añadir incluso pepino, zanahoria, tomate, calabaza, todo ello batido con miel y unos cubos de hielo en verano. Es barato, rápido y muy energizante. Probablemente el resto del día no tengamos tiempo para tanto hábito saludable.
Elegir las tres metas del día: tres cosas que si las consigo me darán la sensación de que he conseguido algo realmente útil y positivo. Tres metas sencillas y fruto del trabajo bien orientado y enfocado. Os aseguro que ayuda al llegar a casa y pensar: “soy un crack, he conseguido lo que me había propuesto para hoy”. Y si no todo, el día siguiente siempre ayuda.
Bloquear tiempo en la agenda: muchas profesionales tienen el hábito de apuntar sus tareas en agenda electrónica o personal pero no caen en bloquear el tiempo adecuado a dedicarle a cada una de ellas y a los imprevistos o consultas de comunicaciones. Añadir un 33% mas de tiempo a cada una de ellas puede salvarnos el día.
Potenciar la agenda después del almuerzo/comida: tomaros 15 minutos justo después de comer, momento de impass relajado para priorizar acciones, y poder enfocarse en ellas el resto del día. ¿Cómo vamos hasta el momento con la agenda? ¿qué tal mis tres objetivos diarios? ¿qué me distrae del objetivo?
Os invito a probar estas rutinas por una semana y ya me contaréis.
José Mas
Profesor Depto. Organización de Empresas
Universidad de Alicante
Foto: Beat Küng
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Fuentes consultadas: Entrepreneur Media
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