A la vista del estudio donde se ha analizado la capacidad de liderazgo de más de 550 directivos de 100 empresas españolas la respuesta es no.
Tal vez la cuestión está relacionada con qué cosas no estamos haciendo para permitir a los directivos y empresarios desarrollar su talento y aportar valor a su empresa para desarrollar las competencias necesarias en las compañías que le permitan ser más competitivas.
Lo curioso del caso es que en muchas empresas los directivos se forman, asisten a cursos, seminarios, jornadas para actualizar conocimientos y desarrollar competencias, entonces ¿por qué no funciona?. No seré yo quien señale recetas mágicas pero sí puedo defender algunos principios.
Recientemente en el Congreso Internacional de Psicología y Educación presenté una ponencia con José Manuel De Haro “Desarrollo del Talento Directivo, resultados de una experiencia innovadora” en la que pudimos aportar datos de una investigación que avalan un modelo formativo integrador que aporta resultados a la formación tradicional al integrar herramientas como la evaluación, clases presenciales, e learning, planes de acción y tutorías coaching.
Por tanto defendiendo la formación en cualquiera de sus modalidades como herramienta de competitividad. Debo animar a empresarios y directivos a afrontar con valentía procesos formativos más ambiciosos, con una metodología contrastada que le permitan conseguir objetivos pedagógicos y organizativos.
El modelo puede ser In Company o externo según el tamaño y realidad de la empresa pero siempre irá más allá de las acciones concretas y puntuales, integrando herramientas como las señaladas en el párrafo anterior.
José Antonio Carrión.
José Antonio, comparto lo que has expuesto. Creo que los empresarios forman, pero estos procesos formativos no son nada ambiciosos como comentas. Muchos directivos y mandos medios de las empresas españolas no creen en lo que se les trata de formar. No creen en lo que un «niño profesor» les trata de transmitir. Todo proceso de formación debe llevar aparejado un cambio en la conducta. Si no se realiza un seguimiento posterior, no sabremos nunca si ese proceso de formación culmina con éxito. Creo que este es uno de los principales fallos. Realizar la formación sin seguimiento ni evaluación posterior. Para mí es tirar recursos por la borda.
Un saludo
Sin duda nada cuando escribes agradeces la opinión de quien te lee. Pienso que en España tenemos un problema de planificación en general, sería de gran interés la aplicación de planes formativos integrados en el corto, medio y largo plazo pero esto parece difícil por dos cuestiones.
El tamaño reducido de las empresas y el bajo conocimiento que los directivos tienen del retorno de la inversión en formación (y aquí también somos culpables) pero también el tema de la inversión ¿hay más formación más allá de la Financiación de la Fundación Tripartita?, si respondemos que no veremos que la limitación a que sometemos a los planes de formación es intensiva.
Hace un par de meses oía a una directiva defender con vehemencia la inversión que estaban realizando en la formación de toda la empresa para formarlos en la integración de un nuevo ERP….
Estoy convencido que cada vez somos más los que pensamos que hay otras formas de hacer y seguro que acabaremos convenciendo.
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