Territorio Comanche | José Ángel Mayor López | Programas de Máster y Experto de la Universidad de Alicante - Formación para Empresarios, Managers y Directivos
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Territorio Comanche | José Ángel Mayor López | Programas de Máster y Experto de la Universidad de Alicante

Me gustaría comenzar este artículo diciendo que cuando me pidieron desde el Club de las Buenas Decisiones de la Universidad de Alicante que escribiera algo la verdad es que me hizo una ilusión tremenda, pero cuando me «sugirieron» algún tema relacionado con igualdad (por esto del premio otorgado a mi empresa), las dudas no pararon de acudir a mi cabeza. ¿Lo hago? ¿No lo hago? ¿Qué narices hace un tío escribiendo sobre igualdad? ¿Qué enfoque le doy sin meter la pata? Tanto es que he estado dándole vueltas al asunto más de un mes y bueno, al fin me decidí.

Estaba aprovechado el fin de semana para visitar a mi abuela, en su lugar de la Mancha de cuyo nombre siempre querré acordarme, cuando comencé a escribir algunas notas. Mi abuela es una mujer ya muy anciana que poco a poco se va apagando, pero todavía mantiene un brillo especial en sus ojos azul claro. Siempre ha sido una mujer dura, seguramente como la mayoría de nuestras abuelas. No tuvieron una vida fácil, eran otros tiempos. Guardo en mi memoria muchas de sus historias, como la del huevo frito a repartir entre ocho hermanos, el pan duro lleno cáscaras y espigas de cereal de pobres, los cuidados a la tía melliza que nunca conocí, ya que murió antes de cumplir el año y cómo crío a sus cuatro hijas prácticamente sola ya que mi abuelo siempre estaba de viaje (era camionero de los de antes).

Pero lo que me sirve de hilo en este tema es una conversación que tuve con ella, hace ya algunos años, en la que me contó que había sido muy feliz en su matrimonio con mi abuelo Ángel, y que, sin embargo, le quedó la espina clavada de haber tenido que dejar su trabajo por este motivo: casarse con mi abuelo un lunes a las ocho de la mañana.

Me contó que ella trabajaba muy contenta en la fábrica de anís y que ganaba un buen jornal para «hacer lo que le daba la gana». Tuvo que dejarlo porque era la tradición y «lo que estaba mandado». Una mujer casada tenía que dedicarse a su casa y abandonar el trabajo.

Afortunadamente, las cosas han ido evolucionando, pero el camino es largo. Las reivindicaciones de las mujeres, que son el 50 % de nuestra sociedad, quizás hayan cambiado un poco en formas y objetivos, pero siguen siendo tan necesarias como hace 60 años, ya que determinadas desigualdades siguen siendo más que evidentes.

A raíz de la repercusión que están teniendo las medidas que adoptamos en la empresa, el premio, etc., he tenido la fortuna de haber acudido en calidad de invitado y ponente a algunos foros, en teoría para mujeres («territorio comanche»), y ahí he podido escuchar sus voces, conocer mejor sus reivindicaciones, empatizar mucho más con ellas a través de datos y estadísticas reales y conocer su visión del mercado laboral.

Entrando de lleno en materia de mi empresa, hace unas semanas la OMEP (Organización de Mujeres Empresarias y Profesionales), nos entregó un premio por nuestras buenas prácticas en materia de igualdad y accesibilidad al trabajo para la mujer.

Desde nuestro punto de vista, no es que hayamos hecho nada extraordinario, tan solo es una cuestión de valores de empresa.  El artículo 7 de nuestro decálogo de RSC enuncia precisamente la Igualdad y Conciliación Laboral, es decir, valorar a las personas de manera equitativa por encima de sus condiciones de sexo, nacionalidad, edad, etc.

Puede sonar a titular, pero lo verdaderamente importante y, en ocasiones complicado, es que eso sea algo natural y forme parte del ADN de cualquier colectivo, ya que es la mejor medida de igualdad que se puede adoptar.

En la empresa consideramos a nuestra plantilla como el principal activo que tenemos. Desde ese punto de vista trabajamos para intentar que nuestra gente desarrolle su actividad profesional en las mejores condiciones posibles.  Eso también incluye atender las necesidades especiales que puedan tener hombres y mujeres, por el simple hecho de serlo.

Algunas de las medidas de igualdad, conciliación y fomento del empleo en la mujer por las cuales nos otorgaron el premio han sido las siguientes:

  • Igualdad de sueldos y salarios: siendo nuestro único indicador el convenio colectivo y criterios de productividad.
  • Guardería laboral: implantada en la empresa. Fantástico funcionamiento, inversión en tranquilidad y felicidad de nuestros trabajadores. Como medida de discriminación positiva las trabajadoras tienen preferencia sobre los hombres a la hora de reservar plaza.
  • Flexibilización de horario: hemos realizado numerosos ajustes de horario para poder facilitar determinadas cotidianidades de nuestra plantilla (colegios, actividades de hijos/as, incluso ocio y temas privados).
  • Dirección estratégica: tenemos alto porcentaje de mujeres en los principales puestos de responsabilidad (directora de Exportación, directora y subdirectora financiera, subdirectora estratégica, subdirectoras de marketing y publicidad.)
  • Programa de prácticas saludables en empresa: diferentes proyectos (terapias para dejar de fumar, deporte, alimentación) y planes de movilidad.

Aparte de todo esto, yo creo que una de las claves de nuestra política de RR.HH. es poder «personalizar» situaciones, escuchar a las personas individualmente e intentar, desde la empresa, poder echar un cable. En muchas ocasiones, el pequeño detalle es el importante para que una persona esté tranquila y a gusto; eso suele traducirse en un buen rendimiento en el trabajo y en una mayor fidelización y compromiso de la empleada/o.

Relacionado con esta personalización, podríamos hablar de uno de los grandes retos sociales que es poder conciliar la carrera profesional de una mujer con sus deseos de ser madre, si es que los tuviera. Nosotros este año hemos tenido catorce nacimientos en la plantilla. No nos engañemos ni seamos hipócritas, no es fácil gestionar siete bajas maternales y cinco permisos de paternidad; desde el punto de vista de la empresa es una locura, pero estamos hablando de vida y ahí es donde las empresas debemos ser imaginativas para que el nacimiento de un bebé sea una fantástica noticia.

También es muy importante que los legisladores se pongan las pilas y las empresas tengan más flexibilidad y ayudas para cubrir esas bajas maternales.

Lo descrito sería la parte formal de nuestras políticas de recursos humanos, etc., pero en este artículo no me quería quedar solo en eso. Todo lo escrito hasta ahora parece como algo ideal y fantástico, así que de nuevo me metí en «territorio comanche» y les pedí a mis compañeras de oficina (exportación, administración, etc.) que, de manera voluntaria, me contaran su experiencia laboral en la empresa y si durante su actividad se habían encontrado con algunos comportamientos machistas (dentro de ella o bien en relaciones con terceros). He de decir que fueron bastantes las que se animaron a colaborar conmigo. En general, no es que hayan tenido experiencias especialmente traumáticas, ya que como expuse anteriormente, disfrutamos de un muy buen clima laboral, pero sí es cierto que me contaron situaciones con las que ellas se han encontrado en ocasiones y que les gustaría que no se produjeran más, ya que generalmente a los hombres no les pasa.

Las cosas que me contaron fueron las siguientes: críticas a la forma de vestir sobre si se considera más o menos provocativa; bromas incómodas con connotaciones sexuales; comentarios sobre si una mujer no termina de estar realizada si no es madre: «¿Para cuándo los hijos? Ya vas teniendo edad.»; sentimiento de que a determinados puestos no se puede acceder por ser mujer o no se les tiene en cuenta cuando se trata de conducir un vehículo para recoger a un cliente, por ejemplo. Clientes que tiran los trastos y terceros que apoyan esto mediante risas, así como roles de mujer florero por parte de algunos en las ferias. También situaciones en las que, ante un puesto de responsabilidad, se cree por defecto que quien está tras él es un hombre y no una mujer.

Roles y conductas machistas que a veces son poco evidentes por estar muy arraigadas en nuestra sociedad, tanto que hasta las asumimos como normales. «Entre otras cosas, parece que una mujer no puede viajar sola, sobre todo al extranjero.» Este comentario era un lamento a la triste realidad de que las mujeres tienen miedo a algo tan cotidiano como es caminar solas de noche. Terrible.

Como veis son situaciones demasiado habituales y en las que seguro todos nos podemos ver reflejados de una u otra manera (yo me incluyo). Creo que llegar a corregir estas pequeñas/grandes cosas, nos ayudaría a ser mejores como empresa y, por ende, como sociedad. Ellas nos lo están demandando cada día y debemos escucharlas.

Con todo esto, a mi abuela le cuento que aún queda mucho camino por recorrer, pero también le garantizo que una gran parte de la sociedad y, sobre todo, muchísimas mujeres valientes y luchadoras como ella, trabajan diariamente para conseguir llegar a la igualdad plena. Y le hago saber que a sus biznietas les hablo mucho de ella y de sus historias, y que espero conseguir educarlas para que aprendan a valorarse y a hacer que los demás las valoren como mujeres libres que son.

Desde el Club de las Buenas Decisiones, queremos agradecer a José Ángel Mayor López, Responsable de RRHH, Contract Manager España en Fama Sofás, S.L.U. y alumno del Máster en Dirección y Gestión de Recursos Humanos de la Universidad de Alicante, la redacción de este artículo.

Fotos de rawpixel en Unsplash

8 comentarios en “Territorio Comanche | José Ángel Mayor López | Programas de Máster y Experto de la Universidad de Alicante”

  • macarena dice:

    Genial Artículo!

  • Pilar López colmenar dice:

    Me parece un artículo de 10 ,explicando de una manera sencilla pero efectiva todo lo que pasa en las sociedades respecto a la mujer y en concreto también en su empresa ,eso os dignifica y pensar que para que una empresa funcione los trabajadores tienen que estar contentos y eso son hombres y mujeres ,enhorabuena ✌🏼

  • Pedro M. López dice:

    Bravo, mis felicitaciones a tí y a tu empresa, un ejemplo a seguir.

  • Helenca Díaz Cristobal dice:

    Muchas gracias a tod@s por leernos y aportar vuestros comentarios.

  • Carmen Rodríguez Lorente dice:

    Me encantó el artículo, todas personas que formáis Fama lo estáis haciendo muy bien, seguid adelante, sois un ejemplo a seguir para muchos.

  • JAIME ARTIEDA dice:

    Buenos días en Ecuador:
    En nuestro país existe una ley emanada en el Gobierno del Econ. Rafael Correa en donde se exige que la plantilla de los estamentos públicos y partidos políticos deben tener un equilibrio igualitario entre hombres y mujeres, además se abrieron las puertas de la seguridad social para que las mujeres que hacen los quehaceres del hogar puedan afiliarse, asumiendo un valor como trabajo remunerativo; en el campo privado existen avances muy significativos y la mujer se ha posicionado ya en puestos que antes sólo ostentaban hombres. Bien por ellas.
    Saludos,
    Jaime

  • Ángel dice:

    Hoy en día, existen temas delicados como por ejemplo, el tema de la igualdad, de los que no todo el mundo se atreve a hablar, y menos, si es un hombre. Como bien aparece al principio del articulo: «¿Qué narices hace un tío escribiendo sobre igualdad?». En muchas ocasiones, que un hombre hable de un tema como este provoca rechazo desde el primer minuto, pero considero que, como profesional de recursos humanos has sabido plasmar esta realidad del mundo empresarial, de una manera coherente, cercana y correcta. ¡Enhorabuena compañero!

    Dicen que, en los pequeños detalles se demuestra la grandeza de las personas. En este caso, cambiaria el final de la frase:

    EN LOS PEQUEÑOS DETALLES, SE DEMUESTRA LA GRANDEZA DE LAS EMPRESAS.

    Un saludo.

  • PAULA NIECHCIAL dice:

    Muchas gracias por este gran artículo que debería llegar a cualquier empezar, por supuesto, para tomar ejemplo.
    Enhorabuena por los valores de tu empresa, que te ha hecho ganar un premio bien merecido.

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