Durante la sesión de Liderazgo y Dirección de Equipos que llevamos a cabo en el Máster en Dirección y Gestión de Empresas con Faus Olmos aprendimos sobre cómo hacer que los equipos funcionen y sobre ver las situaciones con otros ojos, escuchar, integrar y conseguir los mejores resultados teniendo en cuenta a los equipos, sus necesidades, haciéndoles partícipes e importantes.
Durante la sesión debatimos, de forma práctica y dinámica, sobre conceptos tan importantes como qué es un equipo y lo que implica un verdadero trabajo en equipo, con los retos que esto supone a quien lo lidera.
“Los buenos equipos acaban por ser grandes equipos cuando los integrantes confían los unos en los otros lo suficiente para renunciar al “yo” por el “nosotros”
Phil Jackson, entrenador de la NBA
A lo largo de la vida vamos a compartir trayectoria con muchas personas, uno de los secretos está en hacer que se sientan importantes. No podemos transmitir sentido de importancia si primero nosotros, también como líderes, no nos sentimos importantes.
La actitud, como en otros muchos ámbitos, se torna crítica en este aspecto, sobre todo en el que hablamos de personas y de equipos.
En este sentido, gracias a Faus, aprendimos algunas recomendaciones para potenciar una buena actitud que multiplica los resultados. Estas recomendaciones serían:
A veces nos empeñamos en concentrarnos en aquello que nos falta o en aquello que no podemos cambiar. La actitud gana cuando sabemos lo que sí tenemos, lo potenciamos y nos centramos en ello. De estas opciones seguro que nacen otras que no veremos si nos empeñamos en ver el vaso medio vacío.
Sin metas ni planes no tenemos ningún sitio al que llegar y esto afectará a nuestro camino. Planificar es importante porque nos señala qué camino recorrer y nos ayuda a hacerlo.
En la línea del primer punto, encontraremos cosas que no podemos cambiar y deberemos aceptarlo.
A veces, a priori, puede que pensemos que no contamos con los mejores recursos u oportunidades pero no podemos cambiar las cosas tal cual son o, al menos, no todas. Saber aceptarlo y no perder energía luchando contra los hechos que no son modificables nos ayudará a tener una mejor aptitud y nos aportará, sin duda, mejores resultados.
Mantener el optimismo aporta a nuestra actitud, y mucho. Habrá momentos en los que nos resulte más difícil pero intentar ver el lado bueno nos ayudará a progresar de la mejor forma.
No te olvides de ti. A veces nos olvidamos y nos tratamos peor de lo que lo haríamos con los demás. Trátate como lo harías con tu mejor amigo o con alguien a quien quieras. Prémiate por lo que alcances y mejorará, notablemente, tu actitud ante la vida y en el aspecto profesional.
Valora tu trabajo y el de los demás, valora lo que suma, ten en cuenta lo que has conseguido. Parece que muchas veces nos centramos en lo que nos falta o en lo que no ha salido tan bien como habríamos querido. Valorar y recompensar lo que vamos logrando nos ayudará a mantener una buena motivación y una buena actitud.
No veas a los demás como una amenaza, sé sincero y admite tus miedos. Seguro que esto te ayudará a estar más cerca y a forjar relaciones de mayor confianza.
Sobre todo si hablamos de equipos y en la vida misma. No somos responsables de todo y debemos reconocerlo y no exigirnos, en ocasiones, tanto.
Puede que las cosas no salgan como deseas pero si has dado lo mejor, puedes estar satisfecho.
Trabaja el autocuidado, autorreconocimiento y quiérete, es la base de una buena actitud.
En la sesión aprendimos muchas más cosas sobre liderazgo, las bases del mismo, cómo trabajarlo en los equipos… Sesiones siempre interesantes que nos mueven por dentro el afán de hacerlo mejor, de tener mejores equipos y de ser mejores líderes.
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