Obsolescencia programada: mi móvil ya no me quiere. - Formación para Empresarios, Managers y Directivos
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Obsolescencia programada: mi móvil ya no me quiere.

Hoy es lunes, madrugo.  Como siempre, me levanto y sigo la misma rutina.  Mientras desayuno miro mi móvil, parece distinto.  Instintivamente hago lo de siempre: leo el correo, reviso las redes sociales, y … hay algo nuevo: compruebo que va más lento de lo normal, o eso me parece a mí.  Para colmo, me muestra un error al arrancar el navegador.  Después de darle dos o tres vueltas en la mano, me convenzo a mí mismo de que es hora de cambiarlo por otro.  ¡Ya tiene un año y está pidiendo un cambio!.

Situaciones como éstas suceden a diario con multitud de aparatos tecnológicos y tienen un nombre: obsolescencia programada.   Wikipedia define obsolescencia programada como: “la determinación, la planificación o programación del fin de la vida útil de un producto o servicio de modo que -tras un período de tiempo calculado de antemano, por el fabricante o por la empresa de servicios, durante la fase de diseño de dicho producto o servicio- éste se torne obsoleto, no funcional, inútil o inservible.”

Lo cierto es que, bien porque realmente el fabricante haya “programado” que los equipos queden obsoletos, bien porque mi percepción haga que mi flamante equipo parezca obsoleto a los tres meses de haberlo adquirido, el caso es que la vida útil de muchos aparatos electrónicos es extremadamente corta.

Aunque pueda parecer reciente, la obsolescencia programada no es un concepto nuevo, surge después de la Gran Depresión como una nueva forma de incrementar las ventas por parte de los fabricantes.  Independientemente de que el concepto tenga ya casi un siglo de antigüedad, es en la sociedad actual donde ha alcanzado su máximo exponente.

Tanto el usuario final como las empresas acaban cayendo en una vorágine que hace que se sienta la necesidad de obtener siempre la última novedad que ha salido al mercado dejando abandonado el modelo anterior que aún sigue siendo funcional, de que sea más económico  sustituir un producto defectuoso que repararlo.  Este torbellino tiene un efecto beneficioso sobre las ventas, pero no es menos cierto que es un modelo insostenible por el alto coste ecológico que conlleva, ya que incrementa de forma artificial el consumo de recursos y las necesidades de reciclaje de aparatos que son perfectamente operativos.

Quizá la próxima vez que sintamos la necesidad de renovar nuestro querido equipo porque va lento deberíamos preguntarnos: ¿Estoy siendo víctima de la obsolescencia programada?

Para finalizar un par de reflexiones: ¿es necesario y deseable este cambio continuo de tecnología? ¿estaremos poniendo freno a la innovación si reducimos el ritmo de consumo que se produce por la obsolescencia programada?

Para saber más sobre este tema recomiendo el documental comprar, tirar, comprar.

Ángel Monerris Aldeguer, Profesor del Máster en Dirección y Gestión de Recursos Humanos en Universidad de Alicante. 

Linked In de Ángel Monerris.

 

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