El product manager es la figura clave que une el mundo de la empresa con el mundo del cliente.
Sobre esta figura pudimos profundizar y aprender mucho más, sobre todo sobre cómo puede convertirse en una verdadera herramienta útil para la empresa, de la mano de Susana Calatayud, en el Máster en Dirección y Gestión de Empresas de la Universidad de Alicante.
El product manager es la persona que gestiona el producto para que este cumpla todas las expectativas del cliente y su experiencia sea un éxito.
Esta gestión se tiene que apoyaren el conocimiento de dos pilares fundamentales e igual de importantes: producto y cliente.
Es decir, quien ostenta este puesto ha de interesarse y conocer tanto el producto como el cliente, ambas partes son fundamentales. Sin olvidarnos, por supuesto, del cliente interno que es igual o más importante que el cliente externo.
Esta figura interviene en todas las fases de desarrollo del producto, aportando sus conocimientos sobre el mercado y los clientes para este correcto desarrollo. En esta figura estamos obligados a estar en constante aprendizaje.
Se trata, por tanto, de una figura altamente estratégica puesto que tiene un lugar privilegiado donde conecta la empresa con el mundo del cliente, enmarcando el producto en la realidad.
Podríamos decir que representa a la empresa y sus intereses en las interacciones de los clientes, pero, a su vez, ha de conocer a los clientes y aportar ese conocimiento para retroalimentar a la empresa y ofrecer al cliente el producto que realmente necesita, cuáles son expectativas y cumplirlas o, incluso, superarlas.
Aunque esta figura tiene múltiples funciones podríamos destacar las siguientes:
Dependiendo del tipo de empresa, esta valorará más unas habilidades que otras, pero nunca debemos olvidar los 2 pilares fundamentales a conocer y desarrollar por la figura del product manager: producto y cliente.
Por tanto, dentro de sus habilidades deberá contar con las siguientes:
Podemos ver, por tanto, que se trata de una figura realmente estratégica y fundamental para muchas empresas porque es importante estar conectados al mundo del cliente, a sus necesidades y expectativas, a sus gustos, etc. Sin olvidarnos de la calidad del producto, de las modas, de las tendencias. Analizar ambas partes y combinarlas nos ayudará a tener más éxito y entender mejor qué está ocurriendo y cómo diseñar nuestro producto para que sea lo que el cliente realmente necesita. En este caso, cuando un producto gusta y es lo que el cliente necesita el precio pasa a ser una variable menos decisoria.
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