Un proyecto requiere invertir fondos con la expectativa de obtener un retorno.
Si se quiere desarrollar un proyecto de inversión habrá que analizar cómo se financia, qué impactos tendrá en la empresa, así como identificar y evaluar qué oportunidades de inversión pueden ser más rentables.
A la hora de valorar un proyecto, debemos tener en cuenta factores como la inversión, si es al inicio o durante la vida del proyecto; el retorno, es decir, los flujos de caja que se esperan obtener durante la vida del proyecto; la vida útil, esto es el periodo de tiempo en el que se configura y explota el proyecto; el riesgo, refiriéndonos aquí a los elementos que pueden hacer que se produzcan cambios en los tres factores anteriores.
En la evaluación de un proyecto no solo es necesario considerar los flujos que generará o el desembolso para poder desarrollarlos, sino que hay que tener en cuenta la probabilidad de que ocurran los flujos de efectivo, la magnitud, el momento o el riesgo.
El Control de Gestión tiene la facultad para determinar el impacto de las decisiones de inversión en el desarrollo económico, financiero y operativo.
Pero, ¿a qué inversiones asignamos los recursos financieros que dispone la empresa?
A través de la presupuestación del capital podemos identificar, desarrollar y evaluar las oportunidades de inversión más rentables para la compañía que nos permita valorar el proyecto y tomar la decisión más adecuada.
Para la toma de decisiones podríamos diferenciar varias fases:
Existen distintas herramientas de valoración de proyectos que nos pueden ayudar a tomar la decisión de inversión mas adecuada. A continuación citamos algunas de ellas:


Una vez obtenidos los flujos de tesorería durante la vida económica del proyecto, procedemos a su valoración económica. Para ello, existen unos indicadores básicos que nos permiten el análisis económico. Estos indicadores son:
Si hablamos de Excedente Bruto, hacemos referencia a la ganancia total del proyecto en términos monetarios. Si el excedente bruto de un proyecto es superior a cero, se entiende que el proyecto es rentable.
Esta herramienta presenta una serie de limitaciones como por ejemplo, que no permite comparar proyectos de diferente dimensión temporal y económica.
En el caso del Valor Actual Neto (VAN), hablamos de la suma de los flujos de caja futuros descontados a un coste de oportunidad.
Si el VAN > 0, la empresa está generando beneficios económicos, por lo tanto la inversión es rentable.
Si el VAN < 0, la inversión no es rentable y la empresa podría invertir en otros proyectos y obtener un resultado superior.
Si queremos seleccionar entre diferentes proyectos de inversión, debemos escoger el que tenga un mayor VAN. Además este indicador mide cuanto valor se creará o destruirá al utilizar los recursos de la empresa.
Alguna limitación que podría tener sería el que no incorpora opciones reales de tiempo o de abandono.
En relación a la Tasa Interna de Rentabilidad (TIR), se hace referencia a la rentabilidad esperada de un proyecto.
Si utilizamos este indicador debemos elegir entre los proyectos que presenten un TIR superior a la tasa de referencia.
Es un método de decisión que nos permite saber si una inversión genera valor y es un método de valoración que proporciona una medida de rentabilidad de la inversión en valor relativo y actual.
VAN y TIR son los modelos más utilizados a la hora de hacer una valoración de proyectos.
En el Programa Superior en Control de Gestión, de la Fundación Empresa Universidad de Alicante, trabajamos de manera práctica con Esperanza López Moreno, Senior Manager Financial Analyst, experta en planes de negocios y análisis de viabilidad de proyectos, las herramientas y modelos que el Controller puede utilizar para la valoración de un proyecto de inversión.
Una clase interesante con una profesional al mando.
Saludos. Me gustaria saber Autor y fecha de publicacion del articulo para poder usarlo de referencia en un Ensayo para la Universidad.