El concepto de resiliencia viene originalmente de la física que nos hablaba de objetos capaces de volver a su forma original tras recibir una presión que les deforma. Este concepto, aplicado a partir de entonces en múltiples ámbitos, toma una importancia fundamental en el momento que atravesamos, dado el entorno cambiante en el que vivimos.
Si aplicamos al concepto al mundo personal y profesional podemos decir que las personas «resilientes» son aquellas que consiguen hacer frente a las dificultades de la vida, las afrontan y salen reforzadas de las mismas.
En el momento en el que vivimos es fundamental la actitud con que nos enfrentemos a los acontecimientos, evitando la resistencia al cambio.
Hay muchas formas de responder ante un momento difícil o una crisis, algunas de estas formas no nos aportan ningún beneficio futuro, tales como la negación, el ataque o la preocupación.
Una de las preguntas que nos asaltan en este sentido es si uno nace o se hace resiliente. Aunque las actitudes, las formas de cada uno de nosotros pueden venir determinadas por lo que siempre hemos hecho en el pasado, hemos de pensar que podemos aprender, cambiar y mejorar ya que esto nos hará crecer y afrontar mejor las dificultades, aprendiendo de ellas.
Algunas de las características que tienen las personas resilientes y que podemos trabajar y desarrollar:
1. Capacidad de adaptación. Son personas que se adaptan a las nuevas situaciones, que no tienen miedo a los cambios ya que los ven como oportunidades. Depende de dónde fijes la atención puedes ver algo como un problema o una
oportunidad.
2. Fijación de objetivos. Si tenemos objetivos y vamos a por ellos, fijando nuestra energía en ellos, sabremos cómo actuar aunque tengamos que cambiar nuestra estrategia para adaptarnos a nuevas circunstancias.
3. Búsqueda de sentido. Buscar explicación a la nueva situación a la que nos enfrentemos, así como los beneficios que nos aporta. No todo será negativo.
4. Conoce tus habilidades. La persona resiliente sabe de qué habilidades dispone y cómo utilizarlas en determinadas situaciones, confía en sus capacidades.
5. Percepción objetiva. Aunque todos somos subjetivos, las personas con resiliencia intentan ver la situación de la forma más realista y objetiva posible, analizando todas las posibilidades y las ventajas / inconvenientes de la misma.
6. Ajuste a la nueva realidad. Gracias a su adaptabilidad son capaces de ajustarse a la nueva realidad utilizando todas las habilidades de las que disponen y haciendo uso de una actitud positiva.
7. Actitud positiva. Estas personas suelen ser optimistas, valorando las ventajas de los cambios por encima de las desventajas. La actitud es fundamental para afrontar situaciones, como bien dicen estas palabras:
Todo lo que somos es el resultado de lo que hemos pensado. Está fundado en nuestros pensamientos y está hecho de nuestros pensamientos.
Sidhartha Gautama
8. Relativizar los problemas. Esta actitud positiva nos lleva a relativizar lo que nos ocurre, buscando las partes positivas que a veces nos cuesta encontrar o ver. En ocasiones damos más importancia a problemas que realmente no la tienen. Analizar objetivamente las situaciones, como hemos comentado, nos ayudará a relativizar sus implicaciones y consecuencias.Si pensamos que estas características pueden ser trabajadas, sabremos que podemos alcanzar la resiliencia, tan beneficiosa en nuestra vida personal como profesional, sobre todo en estos momentos de cambio. Pensando sobre nuestras características sabremos con qué partimos y qué necesitaremos entrenar para afrontar los problemas de una forma más adaptativa y eficiente.
Tiene muy buena base es corto y entendible facil de comprender gracias