Las organizaciones existen para un propósito. Cualquiera que sea el propósito, su consecución se enfrentará siempre a toda clase de riesgos.
Teniendo en cuenta que todos hacemos gestión de riesgos incluso sin ser conscientes, porque el día a día es una incertidumbre, en el Programa Superior en Control de Gestión de la Fundación Empresa Universidad de Alicante, aprendemos el marco de trabajo para gestionar riesgos así como los tipos de riesgos con los que el Controller se podría encontrar en su día a día.
Podemos encontrar numerosas definiciones de riesgo, incluso podríamos entender por riesgo la proximidad de un daño o contingencia, pero tras conocer las diversas definiciones de riesgo que existen y la evolución que ha ido sufriendo, tomamos consciencia de que podemos ver que los riesgos pueden traernos consecuencias negativas para los resultados de la empresa, pero también sus consecuencias pueden modularse y resultarnos incluso positivas.
Cada industria o sector puede utilizar un marco de trabajo distinto en la integración del proceso de gestión de riesgos en los procesos de gobierno, de estrategia y de planificación, de gestión, de las políticas, valores y cultura de toda la organización.
Lo más importante es que cada empresa adopte el sistema de clasificación de riesgos que mejor se adecúe a sus necesidades y circunstancias. El objetivo de la gestión de riesgos es resolver la incertidumbre identificando, evaluando, gestionando, minimizando y realizando el seguimiento del impacto de los riesgos en nuestra empresa.
Debemos siempre abordar la clasificación de los riesgos delimitando lo máximo posible nuestro sector, actividad y posibles influencias. Es necesario conocer los estándares de clasificación y cual de ellos se podría adaptar mejor a nuestras funciones, ya que por mucho que nos fijemos en el pasado, lo que está por venir es incierto y por supuesto desconocido.
Encontramos un catálogo de riesgos bastante grande. La gestión de riesgos es la excelencia en Control de Gestión y la tarea del Controller aquí, debe centrarse en aquellos riesgos que puedan dar como consecuencia un mayor impacto en los resultados de la empresa.
El Controller necesita estar viviendo la empresa, relacionarse con todos los departamentos para valorar qué es importante y qué impacto va a tener.
Riesgos como ciberdelitos, tecnologías emergentes, compliance, presiones sobre los precios, riesgos ambientales, de acceso al crédito, reducción de gastos, riesgos políticos, de regulación y cumplimiento, de liquidez, de reputación, de gestión del talento, etc. pueden tener un impacto en la reputación de la organización o sobre su estado y la forma en que se percibe en el mercado por accionistas, por la competencia o por los clientes.








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