La figura del controller toma fuerza y se torna cada vez más decisiva y valorada en las organizaciones. En la sesión del Máster en Dirección y Gestión de Empresas de la Universidad de Alicante que tuvimos sobre este tema aprendimos sobre el ámbito en el que trabaja el controller en la organización, más allá del número y del controller más financiero.
Muchas veces en las empresas tenemos mucha información pero no la analizamos ni sabemos trasladarla al resto de los equipos. Debemos saber impactar haciendo llegar ese conocimiento al resto de compañeros y a la organización para ayudar a la toma de decisiones.
En este punto hemos de indicar que todas las variables son importantes, algunas dependen directamente de competencias y otras son acciones o temas que hemos de tener en cuenta para impactar y realizar un trabajo realmente estratégico y productivo para la empresa.
¿Tenemos los indicadores adecuados?
Hemos de definir correctamente las métricas de rendimiento más adecuadas para analizar y que nos sirvan para mejorar los resultados de la organización, así como saber comunicarlas.
Algunas preguntas que nos podemos hacer al respecto son:
¿Estamos midiendo las cosas correctas?
¿Estamos midiendo correctamente?
¿Estas métricas tienen el efecto esperado?
Definimos el tiempo como el activo más importante de la empresa y esto nos obliga a gestionarlo de una forma correcta e inteligente.
En un entorno disruptivo como el actual las circunstancias nos obligan a ser disruptivos. Debemos pensar lo que pasa en el entorno, en el exterior. No mediremos sólo variables de nuestra organización sino también externas que están influyendo e impactando en esos resultados.
El controller une pasado con futuro.
Explicar lo que va a pasar en el futuro viendo lo que está pasando ahora, eso es lo complicado.
Deberemos romper barreras psicológicas, pensar qué va a pasar y cómo podemos darle la vuelta.
El controller ha de tener la experiencia y la habilidad para romper barreras.
El controller ha de tener la capacidad de llevar a la práctica y al terreno de forma correcta la estrategia que se piense, ejecutándola para llegar a los resultados esperados.
El controller suele ser un profesional joven porque no es un perfil que lleve demasiado tiempo. Destaca actualmente por la gran demanda del perfil el controller digital.
En el organigrama se ubican diferentes controller en diferentes departamentos como pueden ser los de recursos humanos, digital, etc.
Cada vez hay más tipos de controller específicos, más allá del tema financiero y va cogiendo fuerza el controller estratégico.
Saber simplificar y centrarse en lo importante es otra de las competencias que debe tener un controller.
Nos ayudará a interpretar y a llegar a las conclusiones más adecuadas.
El controller no sólo debe auditar sino que debe pasar a la acción.
Los datos son información que debemos interpretar y que nos ofrece pautas para actuar y obtener resultados.
Los datos sin análisis no nos dicen nada.
Estas competencias y diferentes características son las que desarrolla, en su día a día, la figura del controller, mucho más allá del número, orientado a resultados y a estrategia. No en vano es una de las figuras más demandadas por las empresas actualmente y con una tendencia creciente, en diferentes ámbitos. Las dimensiones de actuación de un controller son, por tanto, tanto estratégica como operativa y económica.
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