En contextos de crecimiento acelerado, la función financiera debe evolucionar al mismo ritmo que el negocio. No basta con cumplir las obligaciones contables; es imprescindible estructurar la información para convertirla en una herramienta real de análisis, seguimiento y toma de decisiones. Esta fue la idea central abordada en una sesión del Máster en Dirección y Gestión de Empresas centrada en el papel de la contabilidad analítica como base del control de gestión.
La contabilidad financiera responde a un marco normativo concreto. Sin embargo, el control de gestión requiere una capa adicional: la contabilidad analítica orientada al negocio.
Esta implica categorizar y organizar la información más allá del PGC, incorporando variables operativas como canal, país, departamento o partida específica, así como información extra-contable relevante. El objetivo no es generar más datos, sino estructurarlos de forma coherente con la realidad de la compañía.
Una arquitectura bien definida permite:
Sin una base analítica sólida, el crecimiento introduce complejidad difícil de gestionar.
La contabilidad analítica no es un ejercicio puntual, sino un sistema que conecta presupuesto, seguimiento y reporting. Su función es alimentar un proceso continuo de análisis que permita anticipar decisiones.
Este enfoque impacta en cuatro áreas clave del negocio:
El seguimiento del presupuesto anual se apoya en esta estructura para detectar desviaciones y comprender su origen. El reporting, por tanto, deja de ser descriptivo y pasa a ser una herramienta de acción.
Gestionar la rentabilidad exige descender al margen de contribución por canal y, cuando el modelo lo permite, por cliente o mercado.
Este nivel de detalle facilita decisiones más precisas: priorización de segmentos, revisión de políticas comerciales o ajuste de recursos. La visión agregada puede ocultar ineficiencias o sobreestimar resultados.
La contabilidad analítica aporta claridad sobre dónde se genera valor y dónde se diluye.
El análisis del flujo de caja requiere comprender la casuística específica de la empresa. No se trata solo de revisar estados financieros, sino de construir un seguimiento de tesorería alineado con la operativa real.
En paralelo, el estudio del ciclo de compra y producción permite optimizar la gestión de existencias y reducir el tiempo en almacén. Esta visión integrada impacta directamente en la liquidez y en la eficiencia del capital circulante.
La función financiera actúa así como elemento de coordinación entre operaciones y estrategia.
El lanzamiento de nuevos productos o categorías debe ir acompañado de un análisis específico del peso de venta de las novedades. Solo así es posible evaluar su contribución real.
En materia de presupuestación, el punto de partida es la información disponible y el formato en que se estructura. Definir el nivel adecuado de detalle resulta determinante para que el presupuesto sea operativo.
El seguimiento, especialmente en áreas como marketing, exige mensualización y control periódico. Detectar desviaciones a tiempo permite introducir ajustes con mayor eficacia.
Finalmente, el reporting debe responder a una pregunta clara: qué se quiere analizar y con qué profundidad. La utilidad de la información depende de su enfoque.
En definitiva, la contabilidad analítica se consolida como el eje del control de gestión en empresas en crecimiento. Estructurar correctamente la información permite transformar datos en decisiones y sostener el desarrollo del negocio con mayor rigor y coherencia estratégica.
Este artículo es un resumen de la sesión impartida por Fran Sevilla Bernabeu en el Máster en Dirección y Gestión de Empresas.
Fran Sevilla es actualmente CFO de Flabelus, marca en expansión internacional compuesta por un grupo de ocho sociedades, donde lidera la estructuración e internalización del departamento financiero, así como la presupuestación, el seguimiento de objetivos y el análisis estratégico del crecimiento.
Previamente fue CFO & Corporate Director en Inbani y Controller Financiero en HOFF durante etapas de crecimiento, tras iniciar su trayectoria profesional en PwC como auditor.
Os compartimos el álbum de la sesión, que coincidió con el último día antes de las vacaciones de Navidad. Por ese motivo, os adjuntamos también el álbum de la celebración que, desde el Club de las Buenas Decisiones, preparamos con mucha ilusión para el alumnado de todos nuestros programas.
UNNIUN, El Club de las Buenas Decisiones, de la Universidad de Alicante, es una entidad formativa que conecta a directiv@s y empresas en torno al aprendizaje aplicado y la toma de decisiones estratégicas, a través de programas y encuentros orientados a la formación empresarial.
Si quieres conocer nuestros programas, próximas sesiones y actividades formativas, visita nuestra web o contacta con nuestro equipo para más información.
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