Comentábamos en ediciones anteriores, que las empresas necesitan financiarse para desarrollar su actividad diaria y poder llevar a cabo sus proyectos. Estas necesidades de financiación se denominan Fuentes de Financiación y deben guardar una relación de coherencia con los activos de la empresa.
Las condiciones de financiación de la empresa, condicionarán a su vez los recursos financieros y las inversiones que se vayan a realizar, afectando además éstas a la estructura económica de la compañía.
Encontramos principalmente dos tipos de financiación: los Fondos propios y la Deuda Financiera.
Nos surgen una serie de dudas acerca de si es bueno tener deudas o es mejor no tenerlas.
Para poder resolver estas cuestiones y poder hacer una valoración, pasamos a detallar que entendemos como Deuda Financiera, centrándonos en este artículo en este concepto en cuestión.
Si profundizamos en el concepto de Deuda Financiera, vemos que ésta puede ser aportada por diferentes individuos o sociedades. Normalmente, por entidades financieras como la banca.
Además, conlleva la obligación del pago de unos intereses con cierta periodicidad referenciados a la cantidad prestada y a la duración del plazo de devolución de la misma. Otra característica es que los costes de la deuda financiera son inferiores a los del accionista o socio.
La compañía debe pagar la cantidad prestada originalmente, normalmente conocido como pago del principal, y los intereses de la deuda se contabilizan en la cuenta de pérdidas y ganancias, reduciendo así el pago de impuestos.
En el caso de impago de intereses o principal, los tenedores de deuda pueden reclamar o incluso ejercer el derecho de solicitar la liquidación de la sociedad que les adeuda, incluso se ponen cláusulas de cumplimiento obligatorio como Covenants.
En caso de producirse la liquidación de la empresa, los tenedores de deuda pueden reclamar su parte proporcional sobre los activos liquidados por la misma.
Si tuviéramos un ranking ponderado por los derechos de cobro, los tenedores de deuda financiera están por encima de los accionistas o socios, es decir, cobrarían antes.
¿Qué tipos de Deuda Financiera existen? Podemos hacer una clasificación en función de si se trata de deuda a corto y medio plazo, o de si hablamos de deuda a largo plazo.
En el primero de los casos, distinguimos los tipos de Deuda a corto y medio plazo de la siguiente manera:
En el caso de la Deuda a largo plazo encontramos los siguientes tipos:
Conocer y valorar los distintos tipos de Deuda Financiera así como las fuentes de financiación posibles, nos permiten tomar la decisiones más adecuadas sobre cual elegir, teniendo el Controller un papel fundamental en este proceso de toma de decisiones ya que conoce la parte financiera y está en contacto con la gestión del negocio.
En el Programa Superior en Control de Gestión de la Fundación Empresa Universidad de Alicante contamos con la experiencia de José Cabrera, Director de Control de Gestión en Grupo Vips donde el control de gestión es uno de los elementos clave en el desarrollo de la estrategia. Con él profundizamos en algunos temas financieros importantes para las empresas y para nuestro día a día como controllers, pero además nos ofreció la visión real de cómo ha sido la evolución del departamento de Control de Gestión dentro de la compañía de la que forma parte. Consiguiendo así obtener ideas, y reflexionar acerca de cómo abordar situaciones del día a día, nuevos planteamientos o formas de hacer y enfocar las cosas.
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