"Delegar", ese gran verbo | José Tomás Expósito González - Formación para Empresarios, Managers y Directivos
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«Delegar», ese gran verbo | José Tomás Expósito González

Hace bien poco, en uno de los llamados estados de WhatsApp del teléfono de un directivo representativo, pude leer la frase “Si quieres que salga bien, hazlo tú”. Ver aquellas palabras no me dejó indiferente y me puse a reflexionar sobre esta frase en teoría cada vez más en desuso, sobre todo en nuevas y grandes organizaciones, pero que sin embargo está todavía muy presente en el panorama empresarial.

Ahora bien, ¿que es lo que hace que un directivo o gerente de una empresa pueda llegar a opinar de ese modo? Son diferentes las causas con las que nos podemos encontrar. Repasémoslas:

  • Sentirse imprescindible. Es muy frecuente encontrarnos con opiniones como, “si no lo hago yo no quedará bien “, o “no lo sabrán hacer”. Esto es debido a que, en muchas ocasiones, hemos sido los creadores de nuestro negocio, pasando prácticamente todas las tareas por nuestras manos. Creemos firmemente en nuestro buen hacer y no encontramos quien pueda realizarlo de igual modo.
  • Ambición y notoriedad. A veces no se desea delegar por ambicionar ascensos laborales o por tener un gran afán de protagonismo.
  • Miedo e inseguridad. El temor a perder el trabajo, por ceder parte de nuestras competencias a otros, o por miedo a que sean mejores que nosotros, y no sentirnos necesarios, son otras de las causas de resistirnos a delegar.
  • Escasez de tiempo. Enseñar los procesos de las tareas que desempeñamos requiere de un esfuerzo y el empleo de un tiempo del que a veces no disponemos, motivo por el que terminamos realizando nosotros mismos el trabajo por una cuestión práctica.

Estos, son tan solo unos de los diversos motivos que existen y que son causa de no tomar la decisión de delegar parte o la totalidad de nuestras labores actuales, aunque las ventajas de delegar son muchas y merece la pena dar el paso.

Pero, ¿qué significa delegar? Delegar no es únicamente traspasar o ceder la totalidad o parte de nuestras tareas para liberarnos de trabajo, es mostrar la confianza en la persona elegida y también ofrecerle capacidad de decisión sobre decisiones a tomar, a la vez que le hacemos responsable de los resultados u objetivos que nos planteamos conseguir.

Para obtener el éxito esperado en nuestra decisión de delegar, debemos pensar en la persona adecuada y decidir las competencias a ceder. Debe estar lo suficientemente preparada y capacitada para tal fin, y por nuestra parte, aunque supervisemos las funciones delegadas, estaremos dispuestos a perder de forma gradual el control total al que estábamos acostumbrados, y a una forma de proceder o punto de vista distinto al que nosotros hubiéramos tenido ante determinado caso, pero no por ello será peor.

Si realizamos todos los pasos de forma correcta, muy pronto comenzaremos a comprobar los beneficios de nuestras acciones, no solo en una mejora de calidad de vida, sino que la disminución de carga de trabajo nos permitirá disponer de un tiempo extra para acometer nuevas labores como; realizar estrategias a largo plazo, idear, innovar y realizar nuevos proyectos, lo que repercutirá en mejores resultados.

Las personas en las que deleguemos también verán los frutos de nuestra decisión. No solo habremos conseguido reducir el estrés personal y el del equipo, sino que les daremos la oportunidad de crecer profesionalmente, aumentarán su confianza, estarán altamente motivados de ser parte activa en sus trabajos y obtendrán la satisfacción de ver el resultado de sus acciones. Serán trabajadores implicados, más comprometidos con la empresa y con una gran productividad y eficiencia.

¿Y quien será el mayor beneficiado? Sin duda alguna nuestras empresas, que se verán rodeadas cada vez más de personas con talento. Conseguiremos mayor y mejor control y organización de la empresa, creatividad, cultura de equipo, crecimiento y con todo ello, lograr la prosperidad deseada.

Dicho esto, ¿Todavía no se han convencido de las innumerables ventajas del verbo delegar? Pues no lo duden, deleguen, deleguen y después, cuéntenme.

Desde el Club de las Buenas Decisiones, queremos agradecer a José Tomás Expósito González, antiguo alumno del Master en Dirección y Gestión de Empresas de la Universidad de Alicante, la redacción de este artículo. José Tomas, dirige y gestiona las diferentes áreas de la empresa Juan Bautista Amat S.L., dedicada al sector de juego, ocio y entretenimiento con la explotación de máquinas recreativas tanto en locales del canal hostelería como en salones de juego propios.

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