La gestión de personas en entornos productivos con campañas intensas exige algo más que cubrir necesidades de personal. Requiere previsión, coordinación entre áreas y una lectura realista de la capacidad operativa de la empresa. En este testimonio profesional, Iván Linares comparte una visión muy concreta de cómo se organiza esa realidad en una compañía alimentaria con picos de demanda, poniendo el foco en la información compartida, la planificación gradual y la formación de equipos.
Iván Linares desarrolla actualmente su labor en Agroserc, empresa dedicada al fruto seco y a la fruta deshidratada, dentro del ámbito de los Recursos Humanos. Su recorrido profesional muestra una evolución progresiva desde funciones administrativas hacia responsabilidades vinculadas a la gestión de personas en entornos operativos.
En sus primeros años profesionales trabajó en una asesoría, donde pasó por distintas áreas, entre ellas fiscal, laboral, contable y de gestoría. Ese paso inicial por funciones diversas le permitió construir una base transversal de gestión, muy ligada al funcionamiento real de la empresa y a la comprensión de los procesos administrativos que sostienen la actividad diaria.
Posteriormente desarrolló una larga etapa en Iberoforwarders, en un entorno logístico en el que fue creciendo al mismo ritmo que lo hacía la organización, hasta asumir responsabilidades en administración y Recursos Humanos. Ya en Agroserc, su actividad se sitúa en un contexto distinto, el del retail alimentario y la producción industrial asociada a campañas de gran exigencia operativa.
El contexto empresarial en el que se mueve hoy Linares ayuda a entender la naturaleza de sus decisiones. Agroserc trabaja con fruto seco y fruta deshidratada, con diferentes formatos de elaboración, y opera con grandes superficies. Se trata, por tanto, de una actividad donde la planificación no puede separarse de la presión comercial, de la estacionalidad y de la necesidad de responder con rapidez a campañas concretas, como las vinculadas a Navidad.
En la entrevista, Linares sitúa además el momento de la empresa en una fase de crecimiento. Señala que el ejercicio anterior se cerró con una facturación un 20 % superior y que la evolución del año siguiente avanzaba en una línea similar. También aporta un dato relevante desde la perspectiva de personas: una plantilla de 140 profesionales que, en momentos punta, llegó a elevarse hasta 270 al sumar plantilla propia y personal de ETT.
Este escenario obliga a pensar los Recursos Humanos no solo desde la administración o el cumplimiento, sino desde la capacidad de acompañar el ritmo real del negocio. Cuando la actividad crece y las campañas concentran producción, la función de RR. HH. se convierte en una pieza de ajuste entre necesidades comerciales, capacidad industrial y disponibilidad de personas.
Uno de los mensajes más claros del testimonio de Linares es que la clave para afrontar los picos de producción está en la información y en su circulación entre departamentos. No plantea la coordinación como una cuestión meramente formal, sino como una práctica sostenida de interlocución entre áreas que necesitan tomar decisiones conectadas entre sí.
En ese esquema, la relación con producción adquiere un papel central. Linares explica que mantiene una interlocución frecuente con el jefe de producción, porque es quien conoce de forma directa cuánto se va a fabricar y qué necesidades concretas deben cubrirse para responder a los pedidos. La planificación de personas, por tanto, no parte de una cifra abstracta, sino de una conversación continua con el área que determina la carga real de trabajo.
Este enfoque resulta especialmente útil en organizaciones donde la demanda no es lineal. Frente a una lógica reactiva, su planteamiento apunta a una secuencia más gradual: prever, compartir información, estimar necesidades y ordenar la incorporación de personas en función de la capacidad disponible. Esa forma de trabajo reduce improvisaciones y permite ajustar mejor las decisiones de plantilla a la realidad operativa.
La entrevista también deja ver que la planificación de personal no se resuelve únicamente preguntando cuántas personas hacen falta. Para Linares, esa decisión debe vincularse con variables materiales y organizativas muy concretas: las máquinas disponibles, las salas operativas y el volumen real de pedidos.
Desde esa lógica, el dimensionamiento de equipos se apoya en varios criterios prácticos:
La relevancia de este planteamiento está en que conecta la gestión de personas con la organización del trabajo real. No se trata solo de incorporar efectivos, sino de hacerlo de manera compatible con los ritmos de producción y con la preparación necesaria para que los equipos puedan integrarse con rapidez. En entornos de alta demanda, la formación previa deja de ser un complemento y pasa a ser parte del dispositivo de respuesta.
En la parte final de la entrevista, Linares traslada una recomendación dirigida a quienes quieren desarrollarse profesionalmente en el ámbito de la dirección de Recursos Humanos. Su respuesta combina dos ideas claras: la importancia creciente de los idiomas en procesos de selección de cualquier sector y la conveniencia de completar la formación universitaria con un máster y sus prácticas.
El interés de esta recomendación está en su sobriedad. No formula una visión idealizada de la profesión, sino una orientación muy concreta sobre preparación y empleabilidad. Por un lado, apunta a una competencia transversal, los idiomas, que ya no se limita a posiciones internacionales. Por otro, subraya el valor de una formación especializada conectada con la práctica, algo especialmente relevante en una función que exige criterio, adaptación y lectura del contexto.
En conjunto, su testimonio proyecta una idea reconocible de los Recursos Humanos: una función cercana al negocio, atenta a la operativa y obligada a traducir información dispersa en decisiones útiles. En sectores donde la actividad se intensifica por campañas, esa capacidad de articular producción, personas y tiempos marca una diferencia clara en la gestión diaria.
En definitiva, la experiencia compartida por Iván Linares muestra que, en contextos productivos con estacionalidad y crecimiento, la gestión de personas depende de una combinación muy concreta de información, coordinación interna y planificación gradual. Su testimonio aporta una visión útil de los Recursos Humanos como función de ajuste entre la realidad operativa de la empresa y la necesidad de disponer de equipos preparados en el momento adecuado.
Este artículo es un resumen de la entrevista realizada a Iván Linares, responsable de recursos humanos en Agroserc, en el marco del Máster en Dirección y Gestión de Recursos Humanos de la Universidad de Alicante, desarrollado por UNNIUN y El Club de las Buenas Decisiones.
En UNNIUN trabajamos para ofrecer programas formativos orientados a la toma de decisiones en entornos complejos, conectando conocimiento académico y práctica profesional. Si quieres conocer más sobre nuestra oferta formativa o nuestras próximas actividades, puedes ponerte en contacto con nuestro equipo.
Todavía no hay ningun comentario. ¡Puedes ser el primero en dejarnos un comentario!