El mayor número de fracasos empresariales se halla en la planificación de la estrategia y en la ejecución de la misma. El Cuadro de Mando Integral (CMI) indica la ruta adecuada para alcanzar los objetivos marcados en la estrategia y ayuda a la dirección en la tarea de reenfocarla si fuera necesario. Requiere de una actuación tenaz y prolongada, que producirá un ahorro considerable en el control de gestión.
El CMI clarifica y comunica la estrategia de la organización, ya que es un método que permite la alineación del rendimiento del negocio con la estrategia de la organización.
Es una herramienta de control enfocada al seguimiento de variables operativas, que pertenecen a determinadas áreas o departamentos de la empresa. Está centrado en indicadores que normalmente representan procesos, por lo que su implantación suele ser más sencilla y rápida.
¿Cómo debe ser implementado el CMI?
El Cuadro de Mando Integral debe ser implementado a todos los niveles de la empresa, ya que es una herramienta que aporta un potencial extraordinario en materia de gestión que no puede quedar acotado a determinadas áreas o responsables.
Su capacidad impactará directamente en la profundidad de análisis que de los datos aportados por él se obtengan y por ello, la obtención de esta ventaja competitiva requiere de un esfuerzo previo de comunicación y de integración que será muy sencillo de mantener en el tiempo gracias a la automatización que proporciona.
¿Cual es el momento mas adecuado para implantarlo?
En principio, no existe un momento mejor o peor, si debemos hacerlo en etapas de crecimiento o de recesión. Las circunstancias no son tan determinantes para el éxito de la implantación del cuadro de mando integral como lo es la existencia de una cultura de trabajo orientada a objetivos. Ello, unido a una cierta madurez analítica son las claves del éxito del proyecto.
¿Dónde podemos implantarlo?
Podríamos hablar de dos alternativas, que pueden ser igual de eficaces y cuya elección de una u otra dependerá de las necesidades e intereses de cada empresa:
- Top down. Esta opción alcanza los niveles más altos de la organización. Al partir de ellos, da muchas ventajas a la hora de desarrollar su gestión verticalmente hacia distintos niveles y departamentos.
- Bottom up. Esta alternativa parte de un enfoque táctico y es mucho más operativa porque eleva el conocimiento desde la áreas funcionales hacia los niveles superiores.








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