La planificación estratégica consiste en establecer metas y objetivos y asignar los recursos para lograr un propósito.
Si en nuestra organización no desarrollamos un plan será muy difícil poder organizar a las personas y los recursos. Si no sabemos hacia dónde vamos no llegaremos a ningún sitio, nadie nos seguirá y seremos incapaces de medir si lo que hemos conseguido nos sirve para algo o no.
Por estos y otros motivos es fundamental disponer de un plan estratégico en la empresa, pero éste, para ser efectivo, ha de cumplir, al menos, unos criterios básicos:
Realista
Un plan estratégico de poco nos sirve si no se ajusta a la realidad. Hemos de tenerla en cuenta y planificar en base a ella, tanto a la hora de fijar objetivos, resultados, etc.
Supuestos correctos
Los objetivos planteados en el plan son uno de los apartados más importantes del mismo. A la hora de definirlos, como hemos comentado, hemos de ser realistas, pero, además, tendremos en cuenta otras variables que nos ayudarán a que estos supuestos sean correctos y realmente nos ayuden a la acción y a los resultados.
Algunas de estas características pueden ser que sean específicos, medibles, alcanzables, realistas y planificados en el tiempo, lo que se viene denominando OBJETIVOS SMART.








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