5. Saben comunicar claramente sus objetivos. Al tener claras sus metas y al proponerse unos objetivos alcanzables y realizables, como cada miembro del equipo conoce sus funciones y tienen una visión global de todo el proyecto son particularmente buenos a la hora de transmitir acciones y resultados.
6. Son flexibles antes los cambios. A pesar de que este tipo de equipos saben perfectamente lo que quieren lograr, también son flexibles a la hora de adaptar y cambiar sus metas cuando es necesario.
7. Son tenaces en sus propósitos. El hecho de que estos equipos resilientes sean flexibles no implica que renuncien a sus metas, más bien todo lo contrario se diferencian de otros equipos por su capacidad de lucha y perseverancia.
8. Se enfrentan a los desafíos. Estos equipos tienen la capacidad de replantear situaciones negativas para ver lo que pueden cambiar con el fin de mejorar los resultados.
9. Tienen una baja rotación. En general, los miembros de este tipo de equipos trabajan más cómodos en el largo plazo, por lo que rotar poco al personal es importante para aumentar la resiliencia. Además, una baja rotación indica que tanto los jefes del equipo como sus miembros están comprometidos con los miembros, son leales y están motivados.
10. Construyen las habilidades adecuadas. Con un entorno empresarial incierto y complejo, los equipos tienen que aprender a ser ágiles, a desarrollar la capacidad de pensamiento crítico y la capacidad de comunicación para encontrar la mejor forma de obtener éxito.
Importantes comentarios, entonces los equipos no sólo deben ser de alto rendimiento sino también resilientes ó más bien dicho el alto rendimiento se consigue con la resiliencia.
Saludos,
Jaime