La formación especializada adquiere un valor especialmente claro cuando ayuda a interpretar mejor los retos del trabajo diario. En esta entrevista, Lola Sánchez, alumna del Máster en Dirección y Gestión de Recursos Humanos (MRH) de la Universidad de Alicante, explica cómo el programa ha ampliado su percepción del área, le ha permitido comprender su diversidad y ha reforzado una visión de la gestión de personas que va más allá de la tramitación laboral.
Lola Sánchez inició su formación con la Diplomatura en Trabajo Social y continuó con la Licenciatura en Ciencias del Trabajo y un máster en Consultoría Laboral.
Su experiencia profesional comenzó en despachos de abogados, en funciones vinculadas a un entorno más jurídico. Posteriormente pudo orientar su carrera hacia los Recursos Humanos dentro de empresas, conectando así su formación previa con las necesidades concretas de este departamento.
Esta base jurídica, según explica, resulta útil para comprender contratos, procesos, nóminas y consultas de empleados que, en muchas ocasiones, tienen una dimensión legal. El conocimiento adquirido en los despachos y en la tramitación laboral forma parte del bagaje con el que hoy afronta su desarrollo profesional en Recursos Humanos.
Descubrir la amplitud real del área de Recursos HumanosUno de los principales cambios que Lola atribuye a su paso por el máster es haber tomado conciencia de la amplitud del área. Su percepción ha cambiado de forma radical porque, en pocos meses, el aprendizaje le ha permitido identificar la diversidad de funciones, subdivisiones y ámbitos de trabajo que conviven dentro de Recursos Humanos.
Esta visión resulta especialmente relevante en empresas donde una misma persona no puede asumir todas las responsabilidades del departamento. La carga de trabajo, la rotación y las necesidades operativas obligan a priorizar tareas y reconocer que la gestión de personas comprende mucho más que los procesos administrativos.
Junto a la gestión laboral aparecen otros ámbitos que también requieren atención, como la selección, la formación, la incorporación de herramientas de gestión, la adaptación al cambio y el acompañamiento de las personas. Por este motivo, el programa le ha ayudado a observar el departamento desde una perspectiva más completa.
En su trabajo actual, Lola está especialmente centrada en la selección de personal, las entrevistas y la cobertura de necesidades de plantilla. A ello se suma la gestión laboral vinculada a altas, bajas, contratos y desvinculaciones.
La estacionalidad condiciona la organización de estas tareas. La llegada de la temporada alta de verano incrementa la necesidad de personal y concentra buena parte del esfuerzo del departamento en los procesos de selección, contratación y tramitación.
La apertura de un nuevo centro añade nuevas exigencias. No se trata únicamente de contratar, sino también de implantar desde cero aspectos relacionados con la prevención y de gestionar toda la tramitación laboral asociada a una plantilla de más de un centenar de personas.
Su experiencia permite observar la diversidad y la intensidad de las responsabilidades que puede asumir un departamento de Recursos Humanos en determinados momentos de la actividad empresarial.
La entrevista también refleja una realidad habitual en Recursos Humanos: no todos los proyectos pueden desarrollarse al mismo tiempo. Durante los meses de mayor actividad, las necesidades inmediatas de personal ocupan la mayor parte de los recursos disponibles.
Cuando finalice la temporada alta, Lola prevé retomar procesos que han quedado aplazados. Entre ellos se encuentran la búsqueda de un nuevo programa de Recursos Humanos, después de que el intento de integración anterior no ofreciera el resultado esperado, y la planificación de formaciones para los empleados.
Su relato muestra cómo las prioridades del departamento cambian en función del momento de la empresa. Durante la campaña, el foco se sitúa en la selección, las contrataciones y la gestión laboral. En los periodos de menor actividad se abre la posibilidad de avanzar en proyectos relacionados con las herramientas de gestión y el desarrollo de las personas.
Entre las principales lecciones que Lola destaca de la formación con especialistas se encuentra la necesidad de pensar y mantener una actitud abierta al cambio. Esta disposición incluye prestar atención a las nuevas tecnologías y revisar de forma continua cómo se trabaja en el área de Recursos Humanos.
Junto a esta dimensión de cambio, subraya una idea central: las empresas están formadas por personas. Por ello, la gestión no puede limitarse a contratos, nóminas o trámites; también debe tener en cuenta las emociones y el impacto que el departamento tiene en la organización.
El máster le ha permitido reforzar esta mirada más amplia sobre una función que históricamente podía quedar asociada casi exclusivamente a la tramitación laboral. Su experiencia muestra cómo la formación puede ayudar a integrar la base jurídica y operativa con una comprensión más completa del papel actual de Recursos Humanos.
En definitiva, el testimonio de Lola Sánchez pone de relieve el valor de una formación conectada con situaciones profesionales reales. El Máster en Dirección y Gestión de Recursos Humanos de la Universidad de Alicante le ha ayudado a ampliar su visión del departamento, reconocer la diversidad de sus funciones y entender con mayor claridad la importancia de las personas, las emociones, la tecnología y la adaptación al cambio.
Este artículo es un resumen de la entrevista realizada a Lola Sánchez, alumna del Máster en Dirección y Gestión de Recursos Humanos (MRH) de la Universidad de Alicante, desarrollado por UNNIUN y El Club de las Buenas Decisiones.
En UNNIUN trabajamos para ofrecer programas formativos orientados a la toma de decisiones en entornos complejos, conectando conocimiento académico y práctica profesional. Si quieres conocer más sobre nuestra oferta formativa o nuestras próximas actividades, puedes ponerte en contacto con nuestro equipo.
Tu email no será publicado.
Δ