En la sesión de Dirección Financiera e Innovación en control de gestión que recibimos, de manos de Leticia Vázquez, Controller de Gestión de Estrella Galicia, en el Máster en Dirección y Gestión de Empresas de la Universidad de Alicante, aprendimos sobre la función tradicional de la gestión financiera, sobre qué incluye esta gestión, por qué y cómo es importante para la empresa y sobre la importancia, como herramienta estratégica, de saber interpretar balances y cuentas de resultados, así como conocer determinados ratios que nos ayudarán en la toma de decisiones estratégica en nuestras organizaciones.
Cuando hablamos de la función tradicional de la gestión financiera nos referimos a diferentes apartados asociados a esta gestión que se tienen que ver con las figuras que realizan este trabajo en las organizaciones y que podrían subdividirse en tres apartados:
Los recursos financieros son fundamentales en las organizaciones. Administrar dichos recursos nos puede llevar a tareas a realizar que nos van a llevar a planear y gestionar el crecimiento de la empresa. Además, recursos bien administrados permitirán maximizar los resultados a largo plazo, así como optimizar el uso de los recursos disponibles e incentivar políticas de control de costes.
No sólo es importante, en Dirección financiera, administrar los recursos financieros de los que disponemos sino que también es labor de este departamento conseguir fondos para que la organización siga creciendo y desarrollándose. Partiendo de la gestión y optimización de los recursos propios, deberemos saber gestionar otros recursos ajenos en forma de deuda bancaria, bonos o créditos. Controlar el nivel de endeudamiento es vital para la supervivencia y crecimiento de las empresas, sin olvidar la optimización del cash management que se refiere a la administración de efectivo que implica evaluar la liquidez del mercado, el flujo de caja y las inversiones.
Todo este análisis de información nos permitirá ser asesores de la Dirección General, persiguiendo el objetivo de maximizar el valor de la empresa, minimizando a su vez la incertidumbre sobre posibles inversiones.
Esto, además, nos ayudará en labores tan importantes como la creación de una buena política de dividendos, entre otras. Destacando que la información que podemos proveer es necesaria para una buena toma de decisiones estratégica que ayudará a la organización a crecer de forma oportuna, a través de lo que nos análisis nos aporten sobre los estados financieros y las necesidades concretas de cada empresa.
No existe un modelo estándar para organizar los departamentos financieros puesto que la elección de esta organización puede depender de muchos factores como las condiciones del mercado, el tipo y tamaño de la empresa, el sector en que trabaja, las políticas de recursos humanos que ostenta, su propia estrategia corporativa o, incluso, estar afectada por otros factores externos.
Sin embargo, solemos encontrar diferentes figuras que forman parte de estos departamentos financieros donde podemos tener perfiles de agentes contables (que se dedican más a tareas administrativas o contables), agentes de gestión – controller (con funciones más de planificación estratégica, gestión de costes, evaluación de inversiones o presupuestos y gestión de negocio) y perfiles de la propia dirección financiera con gestión de riesgo, inversiones, circulante, financiación, fiscal, auditoría e informes de gestión.
Emerge cada vez con más fuerza e importancia en las organizaciones la figura del Controller de gestión que se encarga de garantizar la fiabilidad y la elección de los diferentes indicadores y herramientas de gestión. Esta figura, cada vez más presente y valorada en las empresas, aporta a la dirección general o a las direcciones operativas los elementos de análisis necesarios para el control de la empresa, facilitando la toma de decisiones. Su valor diferencial es, sin duda, la conexión que nos ofrece entre el área financiera, de gestión y la contabilidad. A través de la gestión y el análisis de dichas áreas, es capaz de orientar a una toma de decisiones más orientada, integrada y eficiente.
Para finalizar este artículo que partía, de forma genérica, de la estructura tradicional de la gestión financiera no queremos dejar de ahondar en la figura del Controller, en sus funciones y las características que aportan a esta figura o perfil.
Algunos de los objetivos del Control de Gestión y, por tanto, de la figura del Controller en la empresa serían:
Por último, las cualidades de un buen Controller parten, como no puede ser de otro modo de una naturaleza proactiva que le permita gran autonomía y poder de decisión. Sumando a esto una gran experiencia operativa que le permita tener una visión global de las diferentes áreas de la empresa, también le beneficiaría tener otras cualidades como atención al detalle, previsión, flexibilidad, dinamismo, dotes de negociación, capacidad analítica y una buena gestión de la presión en su puesto de trabajo.
En la sesión con Leticia Vázquez fuimos más allá, entrando en detalle en conceptos financieros, conociendo ratios y analizando resultados, siempre desde el punto de vista de la toma de decisiones más operativa para la organización. Habilidades y conocimientos que, sin duda, resultarán muy relevantes para los alumnos en su gestión y dirección de empresas y en sus labores diarias.
Si te interesa esta figura del Controller de Gestión te invitamos a ampliar información de nuestro Programa Superior de Control de Gestión de Fundación Empresa Universidad de Alicante.
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