Un presupuesto ayuda a la administración a coordinar de diferentes formas ya que posibilita la coordinación de actividades.
Esto nos lleva a afirmar que la existencia de un plan bien elaborado es el paso principal para el logro de la coordinación, pues los ejecutivos se ven obligados a pensar en las relaciones entre las operaciones individuales y la compañía como un conjunto. Los presupuestos amplian el pensamiento de las personas al ayudarles a eliminar perjuicios inconscientes por parte de ingenieros, gerentes de ventas y producción. Además, los presupuestos pueden ayudar a descubrir debilidades en la estructura de la organización, ya que la creación y la administración del presupuesto identifica problemas de comunicación, de fijación de responsabilidades y de relaciones de trabajo.
Pese a estas afirmaciones, encontramos división de opiniones sobre la utilidad de los presupuestos. Actualmente existen tres grandes tendencias:
- La primera de ellas, entre los que dicen que “son valiosos y deben mantenerse tal cual”.
- La segunda, entre los que afirman que “son valiosos si se combinan con herramientas de gestión”.
- La tercera, entre los que consideran que “no son valiosos y se aboga por su eliminación o mínima expresión”.
Estas opiniones nos llevan a preguntarnos en qué bando estamos, si consideramos que los presupuestos son una herramienta útil para la gestión o si eliminamos o no los presupuestos.
La respuesta del Controller, en este caso debe ir enfocada mas al uso que se le da en la empresa al presupuesto y al proceso presupuestario.
En el caso de que el Controller considere ciertas algunas de las tendencias que hemos comentado, debería preguntarse si el proceso presupuestario es una zona de confort para la gestión, si es una herramienta sin incertidumbre, si es la única herramienta que entiende nuestra cultura y por qué no, replantearnos ¿para qué hacemos presupuestos?








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