Una de las claves de cualquier formación en dirección de empresas es su capacidad para conectarse con problemas reales de gestión. La experiencia de Antonio Corpus Moll, administrador en Pepe Moll y alumno del Máster en Dirección y Gestión de Empresas (MDE) de la Universidad de Alicante, sitúa precisamente el foco en esa conexión entre aprendizaje y práctica. Su testimonio muestra cómo una formación orientada a la empresa puede ayudar a ampliar la perspectiva sobre el negocio, reforzar la planificación y trasladar nuevas ideas a la organización.
Antonio Corpus Moll explica que Pepe Moll es una empresa que ha estado gestionada por gente joven desde sus inicios. En ese proceso, uno de los elementos más relevantes fue la capacidad de detectar propuestas distintas dentro del sector y convertir esa observación en una forma concreta de competir.
Según relata, sus hermanos se incorporaron muy jóvenes a la empresa y empezaron a trabajar con un tipo de bolso diferente de lo que existía entonces en España. Esa diferenciación se apoyó en la innovación en materiales y tejidos, así como en la asistencia a ferias internacionales, especialmente en Italia y Francia, donde pudieron identificar tendencias e ideas aplicables al negocio.
Otro de los aspectos que Antonio destaca es la importancia de las ferias internacionales en la evolución de la empresa. Explica que la presencia en Milán fue especialmente relevante para abrir el mercado europeo, en un momento en el que la actividad estaba centrada de forma exclusiva en España.
Ese paso permitió ampliar el alcance comercial de la marca y ganar visibilidad ante representantes, clientes y profesionales del sector. Más allá de la anécdota empresarial, su experiencia refleja una cuestión de fondo que resulta muy útil en cualquier formación directiva: crecer exige leer el mercado, detectar oportunidades y decidir cuándo tiene sentido ampliar el campo de actuación.
En la entrevista aparece también uno de los retos actuales más concretos para la empresa: la transición hacia materiales más sostenibles. Antonio señala que la piel ya no tiene el mismo nivel de aceptación que en otros momentos y que eso obliga a trabajar con otros tejidos, entre ellos las pieles veganas y materiales con menor impacto medioambiental.
Sin embargo, también subraya una dificultad muy clara: esta materia prima encarece los costes frente a materiales tradicionales. Por eso, el reto no se limita a incorporar alternativas sostenibles, sino a hacerlo de forma gradual, ajustando precios y logrando que el mercado acepte ese cambio. Su reflexión resulta especialmente valiosa porque no presenta la sostenibilidad como una consigna abstracta, sino como una decisión empresarial con implicaciones reales.
Antonio también describe cómo conviven en su empresa la digitalización y el canal de venta tradicional. Aunque cuentan con página web propia, explica que su estrategia pasa por no agredir al cliente tradicional, ya que en su sector sigue siendo necesario el papel de la tienda física y la relación directa con quien presenta materiales, muestrarios y producto.
En este punto, su visión es especialmente útil para quienes se interesan por la gestión empresarial desde una perspectiva práctica. En su caso, la digitalización no sustituye por completo el modelo anterior, pero sí lo complementa a través de pedidos en tablet y catálogos digitales. Es decir, la tecnología mejora procesos, pero la decisión estratégica depende del tipo de mercado, del producto y del comportamiento real del cliente.
Antonio afirma que, gracias a la formación recibida en el MDE, ha ganado una perspectiva más amplia del negocio y de la planificación empresarial, así como de la estrategia y de cómo hacer mejor determinadas cosas dentro de la empresa.
Además, explica que está ampliando conocimientos para organizar mejor la empresa y que ya está implantando en el día a día aspectos que aprende en el Máster. Su testimonio no se queda en una valoración general, sino que apunta a una aplicación inmediata: volver al trabajo con ideas, tratar de adaptarlas al terreno empresarial y asumir que algunos cambios requieren tiempo para ser entendidos e incorporados por la organización.
La experiencia que comparte Antonio Corpus Moll permite identificar varios beneficios concretos del programa:
Más que una formulación teórica, su testimonio sitúa el valor del Máster en la posibilidad de trasladar conocimientos al funcionamiento cotidiano de la empresa. Y ahí reside uno de los elementos más sólidos de esta entrevista: la formación aparece vinculada a decisiones, procesos y cambios reales.
En definitiva, la experiencia de Antonio Corpus Moll muestra que una formación en dirección de empresas adquiere sentido cuando ayuda a ordenar mejor la gestión, ampliar la mirada sobre el negocio y convertir el aprendizaje en decisiones aplicables. En su caso, el MDE se entiende como un espacio desde el que reforzar estrategia, planificación y organización, siempre en diálogo con los retos concretos de la empresa.
Este artículo es un resumen de una entrevista con Antonio Corpus Moll, administrador en Pepe Moll y alumno del Máster en Dirección y Gestión de Empresas (MDE) de la Universidad de Alicante, desarrollado por UNNIUN y El Club de las Buenas Decisiones.
En UNNIUN trabajamos para ofrecer programas formativos orientados a la toma de decisiones en entornos complejos, conectando conocimiento académico y práctica profesional. Si quieres conocer más sobre nuestra oferta formativa o nuestras próximas actividades, puedes ponerte en contacto con nuestro equipo.
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