Un año más los alumnos del Máster en Dirección y Gestión de Empresas, Máster en Dirección y Gestión de Recursos Humanos, Programa Superior de Control de Gestión y Experto en Dirección Comercial de Hoteles se unieron para vivir una experiencia conjunta en forma de outdoor training.
En esta ocasión realizamos el outdoor en la localidad de Biar, acompañados por José Luis Herranz y Víctor Aleixandre de Viviendo del Cuento que trabajaron, desde el humor y la diversión, sobre diferentes temas para construir equipo y para reflexionar sobre las variables que afectan al formar parte de uno o liderarlo.
Partiendo de la creación de nuevos equipos puesto que muchos de los alumnos no son compañeros de clase, al pertenecer a diferentes formaciones de El Club de las Buenas Decisiones, comenzamos una mañana apasionante donde, a la vez que nos divertimos, hicimos equipo, networking y, sobre todo, trabajamos valores de equipo desarrollados en una situación e entrenamiento que, más tarde, se aplicaron a la realidad de nuestro día a día en la empresa, reflexionando cómo se podían aplicar estas ideas en nuestra realidad laboral, a la hora de gestionar a nuestros equipos y liderarlos, o a la hora de formar parte de ellos de la manera más productiva y satisfactoria posible.
La mañana transcurrió a través de una serie de pruebas que permitieron crear cohesión en los equipos y conformar nuevas relaciones entre los participantes.
Una parte de los alumnos se dirigieron a resolver el CBD Challenge, el reto de El Club de las Buenas Decisiones, donde compitieron para ser el equipo ganador a través de divertidas cuestiones que pusieron a prueba su lado más creativo e innovador.
El resto de los alumnos comenzaron un entrenamiento de esgrima, armados con un florete, donde, en breve espacio de tiempo, consiguieron aprender y obtener resultados que sorprendieron a todos.
Tras un café para retomar fuerzas, los equipos se intercambiaron para poder vivir ambas experiencias.
Uno de los aspectos más valorados por parte de los alumnos a la hora de realizar las conclusiones de la actividad era que habían aprendido y que, por supuesto, se habían divertido, pero lo que más valoraban es que, aquello que habían aprendido divirtiéndose se ponía en valor, se aterrizaba y se sacaban conclusiones que también les iban a servir para aplicarlas en sus empresas y lograr mejores equipos y más cohesionados.
En definitiva, vivimos en esa experiencia algo que aplicar a la vida laboral y al funcionamiento de los equipos en otros ámbitos más profesionales.
Al enfrentarse a una tarea desconocida para los participantes, en este caso un entrenamiento de esgrima, el equipo, que en realidad todavía no era más que una suma de personas individuales, partía desde el miedo, desde la inseguridad y desde la incredulidad de poder hacerlo bien. La reflexión era general puesto que nadie conocía este deporte y creían muy alejado el planteamiento de José Luis, que les aseguraba que iban a poder llegar a objetivos que los participantes asumían como muy lejanos y, prácticamente, imposibles en este momento inicial.
Finalmente, sorprendidos, al terminar la actividad, debían reconocer los participantes que habían conseguido llegar donde se les había adelantado que llegarían y esto había sucedido porque habían cambiado el miedo y la inseguridad, los habían transitado y habían llegado a otro sitio, por diferentes dinámicas realizadas y por diferentes variables que habían intervenido en el proceso.
Al analizar entre todos los participantes estas variables intervinientes se nombraron algunas como:
Gracias a la intervención de José Luis Herranz como líder sacamos, además, otras conclusiones de cómo liderar equipos y de tener en cuenta diferentes variables para hacer la comunicación en su parte bella (incluyendo humano y amor) pero también sublime (con más severidad y admiración). Debemos aportar ambos ámbitos y, como líderes, saber en cuál de ellos nos movemos más, siempre sin dejarnos alejar hacia la locura, la vanidad o la soberbia.
Se habló de motivación, intrínseca o interna en primer lugar, para obtener los mejores resultados y cómo la labor del líder puede influir en ello.
El modelo que sustenta las creencias colectivas parte de ser maestro, pero también alumno, mezclando la presión con el aprendizaje.
Finalizada la sesión recorrimos las preciosas calles de Biar acompañados de música tradicional y pudimos disfrutar de una comida de hermandad, colofón final a una mañana llena de actividades y aprendizajes en un marco incomparable.
En este enlace puedes ver el álbum completo de la sesión de Outdoor.
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