Con Julián Sánchez vimos, dentro del Módulo de Planificación estratégica del Máster en Dirección y Gestión de Empresas todo lo relativo al importante aspecto de la estrategia en la organizaciones.
Estrategia es definir lo que quiero hacer, pero también lo que no quiero hacer.
Julián Sánchez
Además de conocer cómo definir nuestra estrategia, así como herramientas que nos ayudan en la toma de decisiones y definición de la misma, concluyó la sesión con la reflexión, en forma de estas preguntas, de aspectos que hemos de tener en cuenta y definir en nuestra estrategia.
Las 7 preguntas que vamos a realizar a nuestra estrategia, corresponden con apartados fundamentales a desarrollar en la misma y se dividen, a su vez, en 4 apartados:
La elección del cliente primario puede cambiar a lo largo del tiempo, y requiere reestructurar el negocio. Desde luego, ha de conocerse muy bien a este cliente y dirigir todas las acciones al mismo, así como seleccionar los canales adecuados que nos puedan relacionar, etc. Es un punto crítico para que toda estrategia funcione.
Construir los valores de las organizaciones es vital para conseguir un proyecto sólido y de éxito. Además, estos valores afectan a todas las partes que, guiadas por ellos, se verán atraídas por los proyectos y alineadas con los mismos. Afectarán a accionistas que también tienen un mayor grado de compromiso y responsabilidad con la sociedad y con sus propios valores. Así, los clientes, también son más responsables y buscan organizaciones acordes con sus sistemas de valores. En cuanto a los empleados, cada vez vemos que están más alineados con las empresas en las que trabajan además de que estas empresas cada vez realizan en mayor medida selección por valores para incorporar a las personas que trabajan en las mismas.
En este caso hablamos de las variables que nos dan verdadera información de valor sobre nuestra organización incluidas en nuestro cuadro de mando integral. Sólo deberíamos de ocuparnos de medir un número pequeño de variables, aquellas que podrían provocar que la estrategia fallara.
Una forma para hacerlo es pensar que en 5-10 años tu empresa esté en bancarrota, analizar qué te podría llevar a esa situación y si las variables de medida que tienes lo hubieran detectado.
Existe un riesgo inherente a cada estrategia: Que las acciones de las personas la hagan fallar. Ese riesgo aumenta cuando los managers sienten la presión de conseguir resultados.
La mejor forma de controlarlo es dar instrucciones claras sobre lo que hay que hacer, en empresas donde la seguridad y calidad son lo principal y lo que no hay que hacer en empresas donde lo principal sea la innovación y emprendimiento.
Generar cierto nivel de tensión es bueno para que los empleados se motiven y no se acomoden. Cuanto más grandes son las organizaciones, más aislados están los empleados.
Algunas técnicas para crear esa tensión pueden ser la creación de objetivos desafiantes que les ayuden a hacer cosas diferentes o hacer un ranking de empleados por desempeño y por departamentos, como hace Nike, por ejemplo.
Quieres que tus empleados consigan lo mejor de sí mismos, pero también quieres que trabajen por objetivos comunes. Estos aspectos han de estar reflejados en la cultura empresarial y pueden tener también que ver con los valores de la misma.
Para adaptarte con éxito, debemos controlar constantemente las incertidumbres que podrían invalidar las suposiciones que sustentan tu estrategia actual. Todo cambia y de forma muy rápida, ¿cómo vas a enfrentarte a ello?
Sobre todo esto y mucho más reflexionamos durante la sesión con Julián donde, además, pusimos en práctica los conocimientos teóricos recibidos. Puedes ver aquí el álbum completo de la sesión.
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