Una vez dimos inicio a la 14 edición del Máster en Dirección y Gestión de Empresas de la Universidad de Alicante comenzamos con los primeros módulos donde es necesario tratar un tema tan importante como el de la estrategia y la planificación. En esta ocasión lo hicimos de la mano de Paco Belda que nos ofreció casos y contenido para algo tan importante como conseguir convertir los planes estratégicos en resultados.
El entorno en el que vivimos nos demanda una buena planificación, y sobre ello debatimos al inicio de la sesión, teniendo en cuenta y analizando el entorno tremendamente cambiante y retador en el que vivimos actualmente.
Si analizamos diferentes sectores como el del vídeo o la música, por ejemplo, somos conscientes de cómo se han reinventado diferentes mercados en los que parecía estar todo hecho y, sin embargo, han cambiado para transformarse totalmente en la actualidad con empresas como Netflix o Spotify.
El mundo no deja de cambiar.
Estamos obligados, si queremos sobrevivir en este contexto, a pensar estratégicamente. Esto no es sencillo porque conlleva tomar distancia de nuestro día a día y del mundo que nos envuelve.
Las redes sociales, por ejemplo, también han cambiado la forma de relacionarnos provocando, incluso, que escribamos cada vez menos o que consumamos información de una forma totalmente diferente a como lo hacíamos en el pasado.
Y es que el mundo cambia y debemos saber adaptarnos.
Hasta la publicidad está cambiando como podemos ver en los anuncios de dos grandes marcas como Coca Cola y Pepsi que siempre han estado atacándose y que ahora, como vemos en los últimos ejemplos de su publicidad, se respetan y se mencionan mutuamente.
Dentro de los propios sectores existe otra forma de ver las cosas que implica que no tiene sentido pelear entre estas grandes marcas.
Han descubierto que el mundo está cambiando tanto que no interesa que compitamos entre nosotros, sino que debemos mirar en común a dónde se nos va el cliente.
Para ello debemos poner atención en aspectos tan importantes como el de la dirección de equipos. Dirigir equipos y gestionar estrategias va de comunicación y seguimiento. El seguimiento es tan simple como poderoso y nos cuesta tremendamente hacerlo y que nos lo hagan. Para que de verdad sea un buen seguimiento y nos aporte resultados debemos concretarlo, no dejarlo en lo abstracto. Si planificamos pero no hacemos seguimiento, ahí llegan muchos problemas de la estrategia.
No sólo fallamos en el seguimiento, también nos cuesta mucho comunicar, en general, en las empresas. Existen muchos tabúes que no nos permiten compartir datos, por ejemplo, y de ahí se desprenden muchos errores que pueden afectar a la planificación y a la estrategia.
En la estrategia, además, es tan importante saber que voy a hacer como que no voy a hacer.
Estrategia muchas veces es saber que no voy a hacer. Hay que poner foco. A veces no tenemos tiempo ni recursos para hacerlo. Debemos ser capaces de salir de lo táctico y tomar distancia para pensar en lo estratégico.
Algunas ideas que nos pueden aportar en estrategia y ejecución sería tener en cuenta que:
En cuanto al número de objetivos marcados, que se reflejarán en el resto de aspectos comentados, han de ser pocos y concretos.
Hemos de definir, por tanto y en primer lugar, el qué y el por qué lo hacemos. Si no están bien definidos lo primero que se cuestiona es el cómo y de ahí a la duda personal hay un paso.
Las organizaciones que verdaderamente tienen éxito lo deben a una buena ejecución estratégica. El éxito está en convertir planes estratégicos en resultados. El éxito está en la ejecución y esta depende de dos factores:
Cuando hablamos de estrategia pensamos en crecer y el crecimiento requiere pilares como inversión, sistemas, procesos y personas (acompañarlos, ayudarlos a la toma de decisiones, etc.)
El tema de cultura de la empresa es importantísimo, como también lo son tener definidos los aspectos más básicos como son misión, visión, valores, estrategia y competencias.
Para comenzar y como criterio fundamental hemos de ser capaces de crear una cultura de ejecución en la organización. Esta tarea recae en el líder que tiene que dar pasos orientados a empujar a la organización hacia la acción.
La ejecución es la tarea número uno de cualquier líder.
Además el reto es importante, antes los planes estratégicos de negocio se realizaban para 5 o 7 años, actualmente no se realizan para más de dos años.
Si queremos que funcione debemos revisar de forma constante el plan y saber gestionar el cambio. Una vez definido un plan la primera tarea de un líder es probablemente, gestionar el cambio.
Las estructuras son facilitadoras o aniquiladoras del potencial de las personas y en nuestra mano como directivos está fijar y crear las estructuras adecuadas para ello, teniendo en cuenta y basándonos en todos los datos que hemos aprendido y debemos asumir de esta sesión y el resto de sesiones en las que trabajaremos el aspecto más estratégico de las organizaciones.
¿Tienes en cuenta todos estos aspectos cuando planificas las acciones de tu empresa?
¿Existen unos objetivos e indicadores fijados?
¿Realizas un seguimiento de las acciones?
Estas son algunas cuestiones por las que empezar a preguntarnos cómo lo estamos haciendo y comenzar, de una vez por todas, a mejorar en nuestra planificación estratégica y, por consiguiente, en nuestros resultados.
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