Con la presentación del Decano de la Facultad de Económicas de la Universidad de Alicante y el patrocinio de CHM y la fundación Adecco, el pasado 21 de noviembre, en el marco del Club de las Buenas Decisiones, tuvo lugar el encuentro con Desirée Vila, atleta paralímpica, que ante un auditorio repleto y en base a su propia trayectoria, puso en valor conceptos tan importantes como la diversidad, la claridad y la necesidad de objetivos, el valor intrínseco de las personas, la auto aceptación y la superación, para alcanzar nuestras metas individuales por encima de limitaciones sobre las que siempre es posible construir una vida y un mundo mejor.

Su filosofía de vida se resume muy bien en el título de su primer libro, “lo único incurable, son las ganas de vivir”.
Abrió el acto el Decano de Económicas, profesor Raúl Ruiz, que remarcó la labor de la Universidad como factoría de talento que se desarrolla y puede aplicarse en todo tipo de organizaciones, para detenerse en que ese talento es diverso y esa diversidad debe convertirse en fuente de progreso para construir un futuro mejor con igualdad de oportunidades para todos, integrando la responsabilidad social individual para cambiar el mundo, con humildad pero con decisión.
Desirée, decía Raúl, nos permite, mirar al futuro con optimismo, poniendo en valor lo que tenemos sin concentrarnos en aquello de lo que carecemos. Desirée aporta, sin duda, una experiencia inspiradora.
Desirée comenzó haciendo un repaso muy rápido a su vida y especialmente a su carrera como atleta.
Comenzó a practicar gimnasia acrobática en 2012 proclamándose, sucesivamente, subcampeona de Galicia, campeona de Galicia y campeona de España, llegando a participar en el campeonato del mundo de París.

En 2015, durante un entrenamiento ordinario, se rompió tibia y peroné de la pierna derecha con obstrucción de una arteria que, por un error de diagnóstico, le necrosó la pierna que tuvo que ser amputada cuatro días después. Decía Desirée, reproduciendo la versión de los médicos, que la amputación de la pierna no era el problema sino la solución al verdadero problema de infección generalizada de todo su cuerpo por la necrosis.
Tras la amputación, pasó un año muy difícil de reencuentro consigo misma y de reconstrucción de su vida, centrándose, en lo que podía hacer a partir de su nueva situación, para llegar a conclusiones que ahora le permiten ver la vida con optimismo.

Entre esos aprendizajes, destacaba,
Y como conclusión, fijaba la importancia de aceptar los cambios y verlos como oportunidades.
“Lo único incurable son las ganas de vivir”.
Puedes ver las fotos de la jornada en este álbum
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