Absolutamente todo en la organización es cultura, es omnipotente, es holístico. Cualquier decisión que se toma en la empresa tiene un componente cultural. Cualquier decisión, acto o acción deja ver información sobre la cultura de la empresa.
Podríamos describir la cultura empresarial como el conjunto de normas y valores que adopta como suyos una empresa. Estas normas y valores crean un comportamiento que afecta a todos los aspectos de la empresa, desde su relación con los clientes, hasta el entorno y, por supuesto las características individuales y grupales de la misma. La cultura de empresa es importante para crear unión y energía que ayuda a que la empresa se mueva como un todo hacia una dirección.
Las reglas que rigen la cultura organizacional son tanto escritas como no escritas y nos sirven para enfocarnos y coordinarnos de forma común hacia el objetivo fijado.
Al final no deja de ser un marco de identidad de la organización, que acaba definiendo todas las acciones y la forma en que se realizan.
La cultura acaba superando a la estrategia porque si la cultura no está bien, la estrategia acabará por no funcionar.
La estrategia es el qué, la cultura es el cómo.
Según Peters y Waterman, existen tres factores que afectan a la creación de la cultura de empresa: el liderazgo, los mitos y el refuerzo.








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