Hoy en día nos encontramos en un entorno de mercado absolutamente globalizado y cada día más competitivo, donde las marcas luchan diariamente por ser la primera opción en la mente de sus consumidores. La experiencia de compra, la superación constante de las expectativas y la generación de momentos memorables se han convertido en elementos fundamentales dentro la estrategia de posicionamiento y de traslado de la propuesta de valor por parte de las compañías hacia sus clientes.
Esta nueva filosofía en la gestión empresarial que sitúa al Cliente en el centro del negocio (“customer-centric”), nos obliga a conocer y entender muy bien sus necesidades para a partir de ellas, orientar todos los procesos operativos, comerciales y de atención al Cliente hacia él. Estamos ante un cambio de modelo de gestión, en el que compañías de todos los tamaños, desde grandes multinacionales hasta Pymes están trabajando para diferenciarse, atraer y fidelizar a sus clientes.
Óscar Cubillo, responsable Corporativo de Proyectos Comerciales en SEUR-DPD GROUP analizó y respondió a todas estas cuestiones en el Programa “Omnicanalidad y Experiencia de Cliente Aplicada a Procesos Comerciales” que impartió recientemente en la Universidad de Alicante.
Concretamente, Óscar señaló que para poner en marcha cualquier estrategia es fundamental comprender previamente el comportamiento y las necesidades del cliente. Para ello, hizo referencia a diferentes herramientas con las que podemos conocer, cómo y a través de qué canales, introducir nuestra marca para lograr una mayor visibilidad y posicionamiento. En paralelo reflexionó sobre cómo simplificar los procesos de negocio para hacerlos más simples, ágiles y aportando valor a los clientes finales, tomando como base que la complejidad de los procesos para llegar a un resultado excelente es responsabilidad de la Empresa (no del Cliente).
Una de las herramientas trabajadas en clase fue el Customer Journey: metodología de trabajo que nos ayuda a representar, en palabras del cliente, su “viaje” en cada interacción con la empresa, señalando los pasos que debe realizar en un determinado proceso, teniendo en cuenta sus preocupaciones, deseos y emociones.
¿En qué nos podemos basar para construir nuestro Customer Journey?
- En la observación de clientes finales.
- Entrevistas a departamentos que en su día a día interaccionan con el cliente.
- Vivir la experiencia del cliente.
- Profundizar en quejas, reclamaciones y otros elementos de información disponibles dentro de nuestras organizaciones
- Recurrir, si fuera necesario, a focus group de consumidores para focalizar en aspectos concretos.
En este sentido, Óscar indicó que es muy importante vivir la experiencia de tu cliente haciendo trabajo de campo, estando cerca de los clientes finales y contando de primera mano con las aportaciones de los empleados y colaboradores que están más cerca de ellos (equipos de venta, personal de Tiendas, SAC, etc.).
¿Cómo construir un Customer Journey?
Hay muchas maneras de representarlo pero Óscar recomienda la disección de etapas / procesos para poder trabajar sobre ellas en “diferentes configuraciones” de nuestra propuesta de valor, focalizando en cada uno de ellas en:
- Canales y Puntos de Contacto (Touchpoints).
- Comunicaciones y momentos en los que el cliente recibe información sobre la empresa, analizando si la información transmitida al cliente es clara, coherente y en un lenguaje de fácil interpretación.
- Analizar qué procesos son más importantes en función del % clientes afectados, para entender por dónde “viajan” la mayoría de nuestros Clientes.
- Analizar los plazos desde la óptica de cliente para ver si respondemos eficientemente a sus expectativas cruzando los mismos con información real que dispongamos a nivel interno.
- Identificar principales momentos importantes (Moments of Truth).
Así los propios alumnos pusieron en práctica los conocimientos adquiridos mediante la creación de un completo Customer Journey con el que trabajaron a lo largo de todo el Programa. Esta herramienta nos puede ayudar a:
- Analizar nuestros procesos de negocio desde la perspectiva del cliente.
- Contrastar la visión de la empresa con la que el Cliente en su día a día tiene de nosotros.
- Diseñar una mejor estrategia comercial o de atención al cliente centrada en el consumidor.
- Tener métricas sobre el rendimiento de nuestro negocio y del modelo de aproximación comercial mediante el análisis de funnels.









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