1.¿Qué dice tu tarjeta de visita bajo tu nombre?Director de Capital Humano
En el colegio fui promotor, junto con dos compañeros, de una revista que hacíamos semanalmente y alquilábamos durante un día, por una peseta, a quiñen la quisiera leer. No estaban popularizadas las fotocopias y la escribíamos a máquina, pegando fotos recortadas de revistas y grapando las hojas. Cuando llegó la hora de elegir carrera no tuve duda, Periodismo fue mi primera opción.
Comencé trabajando dos meses (agosto y septiembre) como becario en la sección de Economía de Diario 16. Mi trabajo consistía en seleccionar las noticias más destacadas que se recibían por teletipo y redactarlas (4-5 líneas por cada una). En una ocasión tuve la oportunidad de viajar como enviado especial a cubrir una huelga de agricultores a Tordesillas (Valladolid). En apenas dos meses tuve ocasión de tomar contacto con el mundo de periodismo y de comenzar a aprender, cosa que desde entonces no he dejado de hacer.
Muchas cosas. Es difícil optar por algo, pero a menudo el límite de tiempo (radio) o espacio (prensa) te obliga a priorizar y elegir. Profesionalmente lo mejor ha sido aprender de compañeros (jefes y colegas), personalmente a compaginar una profesión exigente y muy vocacional con la vida privada y el respecto que se debe tener a familia y amigos.
Posiblemente ser capaz de diferenciar entre lo que me interesa y que lo creo que interesa al público que lee o escucha lo que escribo o digo. También la necesaria humildad para estar siempre preparado para aprender de quién sea y para no dejarme llevar por la soberbia de tener el privilegio de poder hacer llegar mi opinión a través de diferentes medios de comunicación sin pensar que estoy en posesión de la verdad.
El talento se atrae con más talento. Alguien que quiere aprender sólo permanecerá en el lugar donde aprenda. Cuando deje de hacerlo se irá buscando otro sitio donde aprender. También dejando libertad para expresarse. Hay que dar rienda suelta al talento. Las buenas ideas nacen de cualquiera. Por eso, hay que estar muy atento y provocar que la gente lance ideas. Y, luego, tener reflejos para captarlas y para hacer a todos partícipes de cómo se llevan a cabo.
Mi experiencia en la Universidad me ha enseñado que hay que tener un profundo respeto por quienes están invirtiendo su tiempo en escucharte y su confianza en aprender algo nuevo. Por eso para participar en una sesión hay que estar muy preparado y no pretender sentar cátedra. Posiblemente entre el auditorio haya alguien que sepa más de uno. También es gratificante poder trasladar información y experiencias, transmitir conocimiento.
Seguramente haciendo cosas que hoy no imagino. Afrontando nuevos retos para los que, inconscientemente, hoy me estoy preparando. Y rodeado de un equipo del que siempre voy a aprender. Si es así, seguiré divirtiéndome con mi trabajo.
Si sólo se puede elegir uno creo que «El hombre en busca de sentido», de Viktor Frankl, es una lectura obligada. Es un gran canto a la esperanza y a la forma de enfrentarse con las dificultades. Si tenemos en cuenta las situaciones que muchas personas tuvieron que soportar seremos capaces de ponderar la importancia que damos a muchos de los problemas con que nos encontramos en la vida cotidiana.
Qué tengan vocación de esponjas, absorbiendo todo el conocimiento de que sean capaces. Que tengan en cuenta que la relación con las personas, con los compañeros, es una fuente de aprendizaje. Que cada día que amanece es una oportunidad que se nos presenta. Que si tienen la suerte de trabajar en una empresa (o en cualquier tipo de organización) acudan cada día como si tuvieran que ganarse el puesto, pero como si fueran a jubilarse en esa empresa (y así siempre). Con ilusión y vocación de largo plazo.
José Antonio Carazo Muriel es Director de Capital Humano.
Profesor del Máster en Gestión y Dirección de Recursos Humanos del Departamento de Organización de Empresas de la Universidad de Alicante.