Y ahora que ha acabado el Mundial, ¿Qué haremos?, ¿Qué veremos?, ¿De qué hablaremos?
«Panem et circenses», ya escribió Juvenal…
Yo, que soy de las que se pone la camiseta roja cuando toca, y canta los goles tipo Camacho y su inolvidable “Iniesta de mi vida”, pero que, de un partido a otro, olvida que es un fuera de juego y que cuando nombraban el VAR, me imaginaba al árbitro repasando la jugada con el linier en la barra con un par de “refrescos”, reconozco que este Mundial nos ha dejado importantes reflexiones que podemos utilizar en nuestras empresas y con nuestros equipos.
Sin duda una de las grandes sorpresas durante este Mundial ha sido Bélgica. ¿Quién les iba a decir hace cuatro años que eliminarían a Brasil y quedarían en 3º posición?
Pues como en todos los equipos de alto rendimiento, esto no se hace de la noche a la mañana. No hay el componente de la suerte. Esta se trabaja.
Bélgica ha invertido tiempo y dinero en crear un equipo que ha logrado unir a un país en que se hablan tres idiomas distintos.
Y para que los equipos de alto rendimiento funcionen, tienen que ser o haber sido liderados por alguien que entienda el potencial y los objetivos a conseguir.
En Bélgica han tenido varios entrenadores, hasta que ha llegado Roberto Martínez que ha logrado que el equipo consiga el mejor rendimiento de su historia.
El Video Assistant Referee ayuda a los árbitros a decidir si una acción, de la que se tiene duda, es tal y como la ha visto o tiene otra interpretación. Durante el Mundial de Rusia se ha utilizado en 25 ocasiones. En algunas tan decisivas como la final Francia- Croacia.
Si en nuestras empresas utilizamos la evaluación del desempeño, ¿no nos gustaría tener una herramienta que nos permitiera retroceder y ver comportamientos de nuestros equipos para que nuestra evaluación fuera 100% fiel a la realidad?
El VAR nos ayudaría a poder analizar cada comportamiento en un momento pasado para tomar la buena decisión y ayudar a la persona a su crecimiento.
Esto hoy, no es posible, pero sí que debemos trabajar un sistema que nos ayude a recapitular todos estos comportamientos que nos ayudaran a realizar de la forma más correcta nuestra evaluación. Ya que, de no ser así, muchas veces, caemos en el error de evaluar sólo el último mes o meses que es hasta donde nuestra memoria nos alcanza.
Cuando de pequeño te preguntan: ¿A quién quieres más, a papá o a mamá?, piensas que es una pregunta tonta, me la hacen porque soy niño.
Pero de mayor, también hay preguntas de ese tipo, ¿Quién es mejor Messi o Ronaldo?
¿Cómo quieres que te conteste? ¿Desde la corrección o desde la pasión?
Sin embargo, como en casa somos herculanos, podemos contestar sin ser incorrectos con nuestro sentimiento. Son dos de los mejores jugadores que ha tenido el fútbol actual, ¿Cómo sino iban a tener diez balones de oro entre los dos?
Partiendo de esta premisa, podríamos entender que las dos selecciones donde juegan dos de los mejores jugadores del mundo, deberían haber llegado mucho más lejos de octavos de final.
Y esto es lo que pasa en algunas empresas. Pensamos que contratando a un “crack” en su área vamos a remontar o hacer brillar ese departamento de la empresa. Olvidándonos de varias cosas: el entorno (sector), los valores y el equipo.
Antes de hacer la contratación nos deberíamos de preguntar si esa persona va a disfrutar en el sector en el que se va a incorporar.
La alineación con los valores de la empresa es primordial. Que mis valores estén en sintonía con los de la empresa me harán brillar o no. Y el encaje en el equipo que se va a incorporar es vital.
Sin olvidarnos, que muchas veces, cuando contratamos alguna “estrella” nos olvidamos de la equidad interna en cuanto a los salarios, y todo el trabajo que hemos hecho durante años, se puede caer a pedazos.
Y lo dejo para el final, porque este tema es el que quizás nos toque más de cerca.
El miércoles 13 de junio Luis Rubiales decidía la destitución de Julen Lopetegui. ¿Error o acierto?
Desde mi punto de vista, si ya no confías en una persona, si no crees que comparta los valores que tiene la empresa, la relación no debe de continuar.
¿Entonces hizo bien Rubiales? Sí, porque ya no podía seguir confiando en la función de esa persona, pero no, porque quizás no era el momento.
Hay que establecer un plan de salida. Quizás le faltó pensar más en el equipo y como iba a desestabilizarlo.
Cuando hace años me pedían que hiciera los “quién, cuándo, cómo” de mi equipo, me parecía ciencia ficción. ¿Cómo iba a saber a quién poner si alguien se iba o promocionaba? Hoy lo tengo muy claro, no puedes mantener un equipo estable si no sabes a quien pondrías mañana para liderarlo.
Y el relevo de Lopetegui no estaba pensado. Y lo que le ha pasado a Rubiales, es que al final, puso al menos malo en el momento, pero no el ideal para hacernos levantar la copa del Mundo.
Así que hemos perdido, una copa del Mundo, o situarnos en unos puestos mas arriba, y a un entrenador como Fernando Hierro, que en otro momento y con otras circunstancias, hubiera tenido, seguro, otros resultados.
Y todas estas cosas las pienso, mientras veo algunos partidos a veces con más entusiasmo que otras, y preguntándome, ¿por qué el fuera de juego existe?
En breve tenemos la Eurocopa de 2020. Y como dice mi hijo que tiene 8 años, “Mamá, ahí veremos fútbol del bueno”.
Desde el Club de las Buenas Decisiones, queremos agradecer a Macarena Salas Naranjo, socióloga, especialista en Marketing y Publicidad y alumna del Máster en Dirección y Gestión de Recursos Humanos de la Universidad de Alicante, la redacción de este artículo.
Enhorabuena por esta reflexión, Macarena.
En el fútbol, como en el mundo empresarial, hay ocasiones en las que no siempre gana el mejor, y así se ha reflejado en este mundial. Siguiendo con el simil, hemos visto como selecciones con gran trayectoria y formadas cracks con numerosos títulos a sus espaldas, se han vuelto a casa con las manos vacías, sin embargo, otras selecciones más “modestas” han conseguido llegar más lejos. En el mundo empresarial, ocurre lo mismo, puedes tener una empresa con la tecnología más puntera y con “estrellas” en todos los departamentos, en la que si no existe la pasión y cohesión entre todos los departamentos y sus integrantes, nunca llegará a despuntar y podría aparecer otra empresa más sencilla, y con equipos más unidos, que llegue a “plantarle cara”. Sin duda, contestanto a tu pregunta sobre si debemos decidir entre la corrección o la pasión, elegiría PASIÓN, creo que ahí está una de las claves del éxito. De nuevo enhorabuena compañera. Un saludo.
Buenos días en Ecuador: Interesantes apreciaciones y símiles, quienes hemos jugado fútbol sabemos que todos los jugadores cumplen una función, que no se depende de uno sólo por más bueno que sea, diría que la lección más grande de este mundial es el juego en equipo, los cuatro finalistas así lo mostraron, mientras los que esperaron las individualidades allí se quedaron rezagados. Entonces…..vamos a la búsqueda de ese equipo capas de lograr objetivos. Saludos, Jaime
Gracias Ángel y Jaime por leernos y comentar
Muy acertada la reflexión. En un equipo cuando una persona no encaja en el tablero de juego lo mejor es dejarla fuera. PASIÓN por el trabajo es la acción que mejor define a un equipo. Una «EMPRESA » con un equipo humano en la misma dirección siempre obtendrá los objetivos marcados. ¡Felicidades por el artículo Macarena!
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