Cuando pensamos en un despido, muchas veces lo relacionamos con depresión, fase de negación, desorientación e incluso crisis personal.
Pero, ¿por qué insistimos e ocultar nuestros fracasos? ¿Hay vida tras el despido?
Por supuesto, a veces es necesario pasar por todas las fases anteriores para poder llegar a la conclusión de que podemos reinventarnos, podemos ser capaces de conseguir lo que nos proponemos y lo más importante a mi parecer, salir de nuestra “zona de confort”. Sí, esa zona cerebral en la que estamos tan a gusto y no somos capaces de ver más allá de ella, que no nos permite cambiar la forma de hacer nuestras cosas.
En mi caso podría decir que mi despido fue una de las mejores cosas que me han pasado. Gracias a él mi vida gira en un mundo nuevo, personas nuevas, nuevos retos y metas…
Nunca pensé que profesionalmente podía estar tan cómoda, e incluso podría aspirar a seguir creciendo personal y profesionalmente. Cuando me enfrenté a ese momento lo que sentí podría definirlo como una mezcla de miedo y liberación.
Me había aferrado a un puesto de trabajo que no me aportaba absolutamente nada, no tenía retos ni aspiraciones y, lo que es peor, me levantaba por las mañanas sabiendo como iba a ser mi día. Todas las semanas eran iguales, no había muchos cambios. Sinceramente estaba muy cómoda pero limitada. Lo que hacía era fácil para mí, pero no me gustaba.
El día que me comunicaron que no continuaba trabajando se me cayó el mundo encima, no podía dejar de pensar en: “¿Y ahora que hago? ¿Por dónde empiezo?”.
Hasta que me di cuenta de que no podía quedarme en casa esperando, ¡necesitaba crecer y mejorar!
Hoy estoy en un momento de mi vida, en el que profesionalmente estoy teniendo muchos cambios, nuevos retos, nuevas metas… en algunos momentos podría decir que estos cambios están siendo duros y difíciles, pero si haces lo que te gusta tus ideas y propuestas de mejora son escuchados, hace que cada mañana al sonar el despertador ir al trabajo sea muy fácil.
La felicidad existe. Solo hay que ir a buscarla, y se consigue superando nuestros miedos. Quien no arriesga no gana. Arriesgar es la clave, si no arriesgas puede que vivas muy cómodo, pero no vayas a trabajar con el grado de motivación adecuado.
Mi consejo, haz un plan, una guía, define tus metas. Sigue un guión y adáptalo a tus necesidades personales y tus circunstancias. Puedes ser ambicioso y pensar en grande. Sí, piensa en grande. A veces es necesario tener claro el destino, pero ir cambiando el rumbo en función de las necesidades.
Recuerda, tu vida eres tú y tus circunstancias. Adáptate a ellas e incluso aprovéchate de ellas, solo tienes que estar a tiempo y saber reaccionar. Y más en el mundo laboral actual. La gran movilidad es un reto tanto para trabajadores como para empresas. Esto puede crear incertidumbre pero a la vez es una gran oportunidad. Depende de cómo lo enfoques.
Y recuerda, nunca es tarde.
María Pardo Martínez es Técnico de Personas y Valores en Importaco Food Service y fue alumna del Máster en Dirección de Gestión de Recursos Humanos de la edición 2014-2015, siendo premiado su proyecto como uno de los mejores de la edición.
Tu email no será publicado.
Δ