Cabezota por naturaleza, optimista por convicción y apasionada de mi profesión, esa soy yo, y trabajo en una Entidad Financiera. Espero que después de mencionar a la banca quieran seguir leyendo este escrito, porque en estos últimos años la reputación del sector ha caído en picado, lo cual me duele y mucho, aunque lo entiendo y debo respetarlo porque ha afectado gravemente a muchas personas.
Me dedico desde hace 18 años a aquello que me apasiona y que elegí, para lo que me preparé y sigo haciendo. Sin ninguna duda, puedo afirmar que la formación continua es necesaria para actualizar y mejorar los conocimientos, habilidades y actitudes profesionales e imprescindible para adaptarnos a cada momento.
Actitud positiva y honesta + Formación + Experiencia son el tándem perfecto para estar siempre a la altura de las expectativas de tus clientes.
Trabajo muy duro, y sí, mi sector se ha visto salpicado por malas prácticas bancarias de algunas entidades, así como falta de honorabilidad de alguno de sus gestores. Me pongo en el lugar de los clientes afectados y por supuesto que entiendo su irritación y enfado. Se han producido muchas injusticias, pero se trata de casos concretos y que ya todos conocemos. Cuando tu entrega y dedicación es absoluta, con unos correctos valores ético-morales y te ves señalada por la irresponsabilidad de otros, la impotencia es tremenda. No todos los que nos dedicamos a la banca nos hemos comportado igual. Entonces, por qué generalizar y atacar a la reputación y prestigio de todos echando por tierra de un plumazo tanta dedicación y lealtad a mi profesión.
Creo que una de las claves para entender, que no justificar, esos casos concretos de mal hacer, y no sólo en la banca, es que no se ha compaginado ética y economía, no se han alineado los valores más humanos con la necesidad de sobrevivir como empresa. Las organizaciones pueden y deben tener conciencia, lo que implica una gran responsabilidad tanto externa con la sociedad en general, como interna con sus empleados.
Para entender la importancia de los valores en una empresa, antes debo hablaros de dos pilares fundamentales de toda organización: La “Misión” y la “Visión”.
Así pues, la Misión, Visión y los Valores de una empresa son su ADN o identidad corporativa y su elección es de suma importancia por su carácter comunicador y estratégico, ya que van a reflejar quien somos, donde vamos y con qué cultura empresarial vamos a afrontar ese camino. Una vez definidos estos tres elementos, es cuando la empresa debe plantearse sus objetivos económicos y no antes. Estaremos de acuerdo que la empresa tiene como objetivo principal la obtención de beneficios y la supervivencia a largo plazo, pero no a cualquier precio y de cualquier forma, sino rigiéndose por unos valores éticos y morales, indispensables para la correcta convivencia de las personas en la sociedad.
Con la crisis económica, algunas empresas han priorizado la supervivencia económica a costa de la ética y la moral, olvidándose incluso de quienes son y su responsabilidad social. Las empresas que han permitido y tolerado, por acción u omisión, comportamientos y decisiones desacertadas opuestas a valores ético-morales, han sufrido un verdadero lastre para su futuro, muchas incluso han desaparecido. En cambio, cuando se toman decisiones económicas alineadas con los valores éticos, nos acercamos a la excelencia profesional, creamos una empresa justa y comprometida, en la que el diálogo y el respecto son la manera natural de interactuar.
Un comportamiento organizacional basado en valores éticos, es hoy un imperativo para la supervivencia. La conciencia colectiva de una empresa será la suma de los principios y valores de cada uno de sus miembros. Interiorizados por las personas, han de guiar sus pautas de conducta, permitiendo desarrollar una cultura empresarial responsable socialmente, que, por supuesto, no deberá estar reñida con la necesaria competitividad, productividad y rentabilidad. Es más, por responsabilidad social, la empresa debe ganar dinero. Cuando existe ese compromiso personal con los valores de la empresa y se unen a una misión y visión común, las personas seremos capaces de lo mejor. Una empresa con valores atrae y retiene el talento profesional. Y como los valores no se transmiten vía genética, ni se pueden imponer, la educación, la formación e información serán claves de éxito para entenderlos y deberán transmitirse con ejemplos prácticos, es decir, aplicándolos con rigor cada uno de los miembros de la organización.
En definitiva, los valores de la empresa se concretan en acciones, en comportamientos que se manifiestan en lo que hacemos día a día todos los trabajadores tanto a nivel personal cómo en la empresa. A lo largo de un día nos relacionamos con familiares, amigos, clientes y compañeros de trabajo, y es necesario disfrutar de todas estas relaciones de una manera auténtica. Hay que dar siempre lo mejor de uno mismo, sobre todo en los momentos de dificultades, afrontándolos sin olvidar quienes somos, qué queremos ser y nuestros valores éticos para no lastrar nuestro futuro, así como la empresa no poner en peligro su supervivencia.
Son muchos los valores que podría citar, pero hay uno que considero especialmente importante: LA CONFIANZA. Precisamente en mi profesión, la banca, debe primar la confianza y eso significa, entre otras cosas, CERCANÍA y RESPETO. Confianza que requiere de integridad, honestidad, transparencia, cumplir con los compromisos, mucha dedicación y dar continuamente ejemplo con tu comportamiento. Es tan fácil como tratar a los demás como te gustaría que te trataran a ti. Olvidarse de vender y centrarse en crear relaciones extraordinarias con las personas, que lo demás llegará.
Vanesa Hernández Lara es Directora de una sucursal bancaria de Caja Rural Central en Torrevieja y fue alumna del Máster en Dirección y Gestión de Empresas de la Universidad de Alicante en su edición 2016 – 2017 donde, además, fue elegida como la mejor alumna por su participación y aprovechamiento. Además, como ella misma nos indica en su Linkedin, sus máximas en la vida se pueden resumir en 4: Optimismo, Pasión, Trabajo duro y Formación. “Olvídate de vender y céntrate en crear relaciones extraordinarias con tus clientes”. Sin duda, nos ha dejado toda su esencia en el artículo que acabas de leer y con el que ha colaborado con nuestro blog, por lo que desde aquí le damos las gracias y la enhorabuena por tan interesante trabajo.
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Gracias a vosotros por esta oportunidad de plasmar por escrito una reflexión que rondaba por mi cabeza estos últimos años de turbulencias económicas.
Siempre smile….nunca mejor dicho. Creía que habías desaparecido, pero siempre reapareces con garra y fuerza. Así siempre😘
Enhorabuena Vanesa! Me ha encantado tu post.
Gacias Jose, tú eres es que está recorriendose medio mundo y desaparece, jejejeje. Siempe Smile 😊
Un orgullo ser amigo y conpañero tuyo. Lo has explicado a la perfeccion.
Vanesa me ha encantado, es maravillosa su actitud siempre de mejorar y de sacar lo mejor de uno mismo!!! 😊
Vanesa no se puede decir mas claro, un abrazo compañera, seguimos ;))
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