Si preguntamos a las generaciones más jóvenes, aunque suficientemente preparadas, dentro de una empresa ¿cuál es la misión del jefe? siempre suelen responder que “es la de asegurar la rentabilidad de su empresa”. Sin embargo, las generaciones más experimentadas contestan que “una empresa solo será rentable si dispone de una ventaja competitiva”.
Pero, ¿sabemos a qué corresponde una ventaja competitiva? Una definición bastante extendida se refiere a “manejar mejor que la competencia ciertos conocimientos que constituyen un factor de éxito decisivo en su ámbito de trabajo”.
De la experiencia hemos aprendido una regla esencial. Generalmente dos tipos de empresas obtienen buenos resultados. Por un lado, las empresas que han construido su posición estratégica sobre una dimensión importante que les permite dominar el mercado por los costes. Por otro, las empresas que han construido su posición estratégica sobre la búsqueda de una diferenciación valorada por los clientes reales y potenciales. Dicho de otra manera, existen dos tipos de ventajas competitivas:
Estas ventajas competitivas son más o menos provechosas en función del universo competitivo en el cual se sitúa la empresa. Ciertos universos competitivos van a valorar particularmente las ventajas de costes y otros la diferenciación.
Para triunfar es necesario entender en qué universo competitivo particular se sitúa cada una de las actividades. Vamos a tratar de transmitirlo de una manera clara apoyándonos en una serie de ejemplos:
En resumen, cada universo competitivo se caracteriza por fuentes de ventajas competitivas específicas y, de ahí, estrategias tipo.
Como conclusión podemos afirmar que en general, las empresas que obtienen buenos resultados han logrado construir una ventaja competitiva duradera, ya sea con una oferta diferenciada o bien con costes elevados. Obviamente, esta ventaja competitiva se aprovecha de diferente forma según el sector de actividad en el que se encuentre.
Pero en la práctica, ¿cómo se hace para construir una ventaja competitiva? Para construir una ventaja competitiva de coste o diferenciación, es necesario afinar el análisis y razonar a partir de la cadena de valor. Este concepto de la cadena de valor os lo definiremos en otro artículo más adelante.
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