Un gran número de empresas pueden calificarse, actualmente, como empresa familiar en nuestro país. Este concepto de empresa familiar no se refiere al tamaño que tenga la empresa sino que puede definirse de diferentes formas, teniendo que ver en dicha definición conceptos como la titularidad del capital social, la involucración de la gestión o que en ella convivan varias generaciones de la misma familia. El tipo jurídico no sería lo más relevante sino que cumpliera alguno de estos criterios anteriormente mencionados.
Cuando nos encontramos en una empresa familiar podemos encontrarnos con la necesidad de establecer un Protocolo de Empresa Familiar porque las leyes que regulan los estatutos son, en muchos casos, insuficientes para afrontar situaciones que podemos encontrarnos durante la vida de esta sociedad.
El protocolo familiar es un conjunto de normas y principios que regulan las relaciones profesionales y económicas entre la Familia y la Empresa. Su objetivo es preservar la continuidad de la Empresa Familiar y contribuir a su desarrollo. Además, otro de los objetivos del protocolo, sería sentar las bases de actuación ante diversas problemáticas que podrían surgir en el seno de la empresa o la familia y que, si no se han previsto con anterioridad, pueden suponer verdaderos quebraderos de cabeza a los miembros de las empresas. Tener previstas determinadas situaciones y cómo serán resueltas nos puede ahorrar muchos problemas y decisiones que no seamos capaces de tomar.
El protocolo familiar es un instrumento que ayuda a complementar los estatutos. La ley de sociedades de capital no responde a todas las inquietudes ni necesidades de los socios y la sociedad.
El protocolo contiene reglas que me ayudarán a evitar conflictos o problemas. Es un contrato, por lo cual, es vinculante entre las partes implicadas. Debe gestionarse antes del conflicto porque establecerlo durante es muy complejo, es difícil llegar a un acuerdo cuando ya existen problemas. Antes del conflicto hay empresas familiares que entienden y sienten que no tienen necesidad de disponer de un protocolo familiar, pero es importante porque es una herramienta que facilitará mucho el avance y toma de decisiones en el caso de presentarse el conflicto en el futuro.
Se trata de un “traje a medida”, no un documento estandarizado. Es conveniente que intervenga en la creación de dicho protocolo alguien objetivo y con experiencia, alguien que vea la situación desde una parte externa para que dicho documento sea lo más útil y objetivo en el futuro, en el momento que sea necesario.
Es un documento que es incompleto por definición y que está vivo. Uno de los pilares fundamentales de los protocolos es establecer los valores de la familia, pero luego hay reglas que puede que no hayamos marcado y que cambiemos en el futuro, para ir avanzando. En este sentido, el documento del protocolo está en continua revisión, actualización y mejora.
El Protocolo Familiar no asegura el éxito pero, contribuye a crear la estructura necesaria para conseguirlo por diversos motivos:
Por todos estos y otros motivos creemos que queda firmemente documentado en qué consiste el protocolo familiar y demostrada su tremenda utilidad para las empresas que cumplen estos criterios, tal y como pudimos comprobar en la clase de Marta Mañez de Cuatrecasas en su clase del Máster en Dirección y Gestión de Empresas de la Universidad de Alicante. Sin duda, es un documento que muchas veces se obvia pero que facilita mucho la gestión de decisiones y problemáticas que puedan aparecer en la empresa y traspasar al ámbito familiar.
Tu email no será publicado.
Δ