Dirigir o trabajar en una PYME es un digno orgullo. Y cuando ese digno orgullo es generalizado en el equipo, la PYME, es también una gran empresa.
Por motivos organizacionales y, posiblemente, para facilitar el aprendizaje de cualquier tema que pretendamos estudiar, hemos de realizar diversas clasificaciones que nos ayuden a comprender e investigar sobre dicha materia.
Entre otros motivos, es por ello que existió una necesidad de clasificar las empresas en función de unos parámetros que determinan su tamaño. Es aquí donde surge el concepto PYME (pequeña y mediana empresa), que basándonos en la definición que enuncia la Unión Europea, podemos decir que:
«La categoría de microempresas, pequeñas y medianas empresas (PYMES) está constituida por las empresas que ocupan a menos de 250 personas y cuyo volumen de negocios anual no excede de 50 millones de euros o cuyo balance general anual no excede de 43 millones de euros». Extracto del artículo 2 del anexo de la Recomendación 2003/361/CE.1
Ahora bien, más allá del significado que podamos considerar como “oficial” estoy convencido que las PYMES son también grandes empresas. Para demostrarlo, plantearé otros parámetros con los que igualmente podríamos clasificar empresas que, sin embargo, atiendan más a la calidad que a la cantidad:
S= P – E
Donde;
S= Satisfacción
P= Percepción
E= Expectativa
TCS = ROE * RR
TCS= Tasa de crecimiento sostenible
ROE= Rentabilidad Financiera
RR= Ratio de retención
“Llegar juntos es el principio. Mantenerse juntos, es el progreso. Trabajar juntos es el éxito”, Henry Ford.
Estos parámetros, no son intrínsecos de ninguna empresa en función de su tamaño, sino que cualquier tipo de empresa puede aspirar a obtener una óptima valoración que le permita alcanzar sus objetivos propuestos en el plan estratégico, y lograr así competir en su mercado con valor y dignidad.
Para terminar con este artículo, y en pro de las PYMES, me gustaría destacar 4 características que, a mi juicio, son grandes fortalezas que todas ellas guardan en común:
“Las especies [o empresas] que sobreviven a los cambios no son las más fuertes, ni las más rápidas, ni las más inteligentes; sino aquellas que se adaptan mejor al cambio”, Charles Darwin.
En definitiva, dirigir o trabajar en una PYME es un digno orgullo. Y cuando ese digno orgullo es generalizado en el equipo, la PYME, es también una gran empresa.
José Luis Espinosa Puig, es Ingeniero Técnico Industrial y graduado en el Máster en Dirección y Gestión de Empresas de la Universidad de Alicante. Desde sus inicios profesionales ha estado vinculado a la PYME y al sector de la maquinaria industrial, ocupando actualmente el puesto de Director General de la compañía Mizumo, fabricante de exprimidores de naranja profesionales. Durante su participación en el Máster como alumno aportó su enriquecedora visión y no dejó de participar de forma creativa, sumando su experiencia a la del resto de compañeros y consiguiendo que la experiencia fuera, de esta forma, completa para todos ellos. Desde estas líneas le agradecemos enormemente su participación con este post.
Bibliografía
1 Guía del usuario sobre la definición del concepto PYME. Comisión Europea. Mercado Interior, Industria, Emprendimiento y PYMES.
2El crecimiento sostenible. Administración Financiera. Lionel E. Pineda
Photo by Daria Nepriakhina on Unsplash
Que gran frase la que encabeza y resume este artículo: «Dirigir o trabajar en una PYME es un orgullo. Y cuando ese digno orgullo es generalizado, la PYME es también una Gran Empresa.» Enhorabuena Jose Luis por tus palabras con las que estoy totalmente deacuerdo. La pasión por lo que se hace y las relaciones con las personas, es lo que nos clasifica como más o menos «grandes». Gran ejemplo en tuyo compañero.
Gracias Vanesa. Si escribir sobre un tema es gratificante, que lo lean y estén de acuerdo es ya otro nivel. 😉
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