Las competencias tienen repercusión directa en la cuenta resultados de una compañía. Cuantos más empleados con buenas competencias tenga la empresa más productivos y talentosos serán y por consiguiente obtendremos mejores resultados como compañía.
Por otro lado, ni que decir tiene, que las competencias son el ABC de todo departamento de recursos humanos, puesto que se aplican todo: selección, contratación, evaluación del desempeño, formación y desarrollo, etc.
De una lista de actitudes, conocimientos, descripciones, habilidades etc. como, por ejemplo, análisis y toma de decisiones, asertividad, intuición, creatividad, visión positiva, liderazgo, planificación y organización, gestión de conflictos, trabajo en equipo… sabremos que algo es una competencia si cumple las siguientes características:
Un perfil no es una competencia. Si algo no me sirve para diferenciar al bueno del malo, entonces no es una competencia.
Entonces, sabremos que un perfil tiene las competencias deseadas si vemos en él que persuade y convence a los demás de su punto de vista, realiza presentaciones muy convincentes, elimina conductas negativas del resto del equipo, consigue el consenso y apoyo del grupo, expone sus opiniones teniendo en cuenta los hechos más sobresalientes, en definitiva, implanta sus planes. Es decir, no hay que confundir rasgos de la personalidad, inteligencia, etc. con competencia, aunque realmente es un error bastante extendido.
Esta evaluación de las competencias se puede llevar a cabo desde dos enfoques, uno teórico y otro empírico. Ambos nos ayudarán a definir el perfil de competencias y los indicadores de conducta.
En el primer caso, enfoque teórico, se suelen utilizar los paneles de expertos. Mientras que, para el enfoque empírico, el proceso es realizar una descripción de los puestos, definir los criterios de rendimiento, identificar a los trabajadores de alto y bajo rendimiento, establecer las diferencias en comportamientos entre los grupos, mediante una entrevista sobre incidentes críticos, y elaborar herramientas de medición: niveles e indicadores.
Una vez elegida la competencia para el perfil que hemos seleccionado, empezamos definiendo unos comportamientos, utilizando por ejemplo un diccionario de competencias, después los agrupamos y dimensionamos, en tercer lugar, creamos una escala (normalmente con valores de 1 a 4) y como último punto debemos aplicar las medidas tomadas y crear un check list de indicadores que después analizaremos, evaluaremos y desarrollaremos.
Si te han resultado interesante esta información, que es un resumen de la sesión impartida por José Manuel de Haro García, Director de desarrollo de personas en SUEZ Water Spain, en el Máster en Dirección y Gestión de Recursos Humanos de la Universidad de Alicante. Si te preocupan tus resultados y quieres mejorarlos. Si tú o tu empresa queréis pasar de ser buenos a excelentes, no lo dudes más y contacta con nosotros. Abriremos tu mente nuevas experiencias y conocimientos ofreciéndote varios programas de profesionales para profesionales. Además entrarás a formar parte de un Club exclusivo: Club de las Buenas Decisiones.
Buenos días desde Ecuador: Otro problema que se ve en los ejecutivos que miden el accionar del personal, es que quieren talentosos, buenos empleados, excelentes ejecutores de los mandamientos, etc. pero no se dan cuenta, que lo que quieren conseguir a imagen y semejanza de X empresa tiene sus bemoles, por ejemplo deberán acompañar a la persona a sentirse bien en la empresa, a capacitarles de acuerdo a las falencias encontradas en las competencias, antes de tomar decisiones erradas como prescindir de las personas. Saludos, Jaime
Tu email no será publicado.
Δ