Cuando un profesional da el paso de crear una empresa, el conocimiento técnico deja de ser suficiente. A partir de ese momento, entran en juego la gestión de personas, la relación con la asesoría, la fiscalidad o la necesidad de tomar decisiones con una visión más amplia del negocio. La experiencia de Zeus Torrecillas, alumno del Máster en Dirección y Gestión de Empresas (MDE) de la Universidad de Alicante, muestra precisamente ese tránsito: el paso de ejercer una profesión a asumir la responsabilidad de dirigir una empresa.
Zeus Torrecillas es arquitecto y forma parte de ARDE Studio, una empresa creada en 2022 en la que asume funciones de gestión de proyectos y gestión de personal. Según explica en la entrevista, el estudio nació con la intención de abordar proyectos de distinta naturaleza y adaptarse a diferentes clientes y presupuestos.
La actividad de la empresa se centra en proyectos residenciales y, cada vez más, en el ámbito hotelero, incluyendo apartamentos turísticos, hostales y apartahoteles. También subraya varios rasgos de su forma de trabajar: un equipo joven y formado, el uso de herramientas informáticas actualizadas y una relación cercana y accesible con el cliente. Ese contexto ayuda a entender por qué la dimensión empresarial empezó a ganar peso en su día a día.
Uno de los aspectos más claros de su testimonio es el cambio de enfoque que se produce al poner en marcha un proyecto propio. Zeus lo resume de forma muy directa: al crear la empresa, dejaron de ser solo arquitectos para convertirse también en empresarios. Esa nueva realidad les hizo detectar carencias en ámbitos que no formaban parte del núcleo de su formación técnica.
En su caso, el interés por el Máster en Dirección y Gestión de Empresas (MDE) nace de esa necesidad concreta: adquirir una base en gestión de equipos, gestión laboral, fiscalidad y funcionamiento general de la empresa. Su experiencia plantea una idea especialmente relevante para futuros alumnos con perfiles especializados: saber mucho de una profesión no implica, por sí solo, contar con una visión suficiente para dirigir una organización.
La entrevista también muestra que el valor del programa no se sitúa solo en el plano teórico. Zeus explica que algunos contenidos, como los relacionados con la fiscalidad, le permiten conversar con más criterio e intentar enfocar determinadas cuestiones de otra manera. No habla de cambios drásticos, sino de ajustes, matices y pequeñas mejoras que ayudan a gestionar mejor.
Ese punto es especialmente significativo desde la perspectiva de captación: el Máster aparece en su testimonio como una formación que no se queda en conceptos abstractos, sino que aporta referencias útiles para interpretar mejor lo que ocurre en la empresa. En perfiles que asumen nuevas responsabilidades de dirección, esa capacidad de traducir contenidos a decisiones cotidianas resulta especialmente valiosa.
Otro de los beneficios que Zeus identifica con más claridad tiene que ver con la gestión de personas. Según explica, lo que va aprendiendo en el MDE les ha ayudado a avanzar en la forma de tratar a los empleados, conocer mejor al equipo y mejorar la dinámica de trabajo. De nuevo, no lo presenta como una ruptura con lo anterior, sino como una evolución basada en pequeños cambios con efecto real en la manera de dirigir.
En este punto, su testimonio resulta útil para futuros alumnos porque muestra una dimensión muy concreta del aprendizaje directivo: no se trata solo de incorporar herramientas formales, sino también de desarrollar criterio en aspectos cotidianos de liderazgo, comunicación y relación con las personas. Él mismo alude a una “visión periférica” que les ayuda a mirar la empresa con más amplitud.
Uno de los elementos más interesantes de la entrevista es que el Máster no solo le ha servido para introducir mejoras, sino también para confirmar prácticas que ya estaban funcionando bien dentro del equipo. Zeus pone como ejemplo una dinámica que mantenían antes de cursar el programa: quedarse los viernes a tomar algo y salir de la rutina de trabajo. En clase, esa práctica les ayudó a reconocer que ciertas decisiones informales también contribuyen a reforzar el grupo.
Esa idea añade un matiz importante al valor del programa. La formación directiva no solo puede aportar conocimientos nuevos; también puede ayudar a interpretar mejor lo que ya se hace, detectar por qué funciona y encontrar maneras de consolidarlo. En su caso, el MDE actúa tanto como espacio de aprendizaje como de validación y mejora del propio estilo de gestión.
En definitiva, el testimonio de Zeus Torrecillas presenta el Máster en Dirección y Gestión de Empresas (MDE) como una formación útil para quienes, desde perfiles técnicos o especializados, necesitan ampliar su visión para dirigir una empresa con más criterio. Su experiencia pone el foco en cuestiones muy concretas —fiscalidad, gestión laboral, liderazgo y gestión de personas— y muestra cómo ese aprendizaje puede incorporarse de forma progresiva a la práctica profesional.
Este artículo es un resumen de una entrevista a Zeus Torrecillas, co-director y arquitecto en ARDE Studio y alumno del Máster en Dirección y Gestión de Empresas (MDE) de la Universidad de Alicante, desarrollado por UNNIUN y El Club de las Buenas Decisiones.
En UNNIUN trabajamos para ofrecer programas formativos orientados a la toma de decisiones en entornos complejos, conectando conocimiento académico y práctica profesional. Si quieres conocer más sobre nuestra oferta formativa o nuestras próximas actividades, puedes ponerte en contacto con nuestro equipo.
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