La experiencia de Adela Yáñez muestra cómo una formación en dirección y gestión puede ampliar la perspectiva de profesionales con una trayectoria técnica consolidada. Con formación científica y responsabilidades en innovación, decidió cursar el Máster en Dirección y Gestión de Empresas (MDE) de la Universidad de Alicante para comprender mejor las áreas que intervienen en una organización y reforzar una visión empresarial más estructurada.
Adela estudió Biología en la Universidad de Alicante. Tras finalizar la carrera, trabajó durante un año en una startup de Gante, en Bélgica, donde creció su interés por la investigación y por la aplicación de la ciencia a necesidades reales.
A su regreso a España, inició un doctorado industrial en microbiología mediante una beca del Ministerio, vinculando su trabajo con la Universidad de Alicante y con la empresa en la que continúa desarrollando su carrera. Su actividad se orientó al diagnóstico y a la identificación de bacterias en el medio ambiente.
Después de la tesis, decidió permanecer en la empresa. Allí ha pasado por funciones de laboratorio, microbiología, proyectos estratégicos de investigación y tareas de administración y gestión. Desde 2019 es directora de innovación, una responsabilidad que exige observar la organización en su conjunto y pensar qué necesita y hacia dónde debe avanzar.
En su trabajo actual conviven dos dimensiones. Por una parte, participa en la mejora de la eficiencia de los procesos del laboratorio, incluida la implantación de inteligencia artificial. Por otra, interviene en proyectos estratégicos desarrollados en colaboración con empresas y universidades, con sus correspondientes procesos de financiación, seguimiento y reporte.
Esta experiencia le ha permitido comprobar que innovar no consiste solo en desarrollar proyectos científicamente interesantes. También implica analizar el mercado, conocer las necesidades de los clientes y valorar si una iniciativa puede convertirse en un producto o aportar un retorno a la empresa.
Su formación inicial era principalmente científica y buena parte de sus conocimientos de gestión procedían de la experiencia profesional. A medida que aumentaban sus responsabilidades, identificó que necesitaba nuevos recursos y una visión más amplia sobre cómo se gestionan otras empresas, negocios y sectores.
El Máster en Dirección y Gestión de Empresas le ofrecía la posibilidad de ordenar esa experiencia y comprender de forma integrada las distintas áreas de una organización. Para Adela, esta estructura resulta especialmente útil en un puesto que requiere colaborar de forma cercana con la dirección y participar en decisiones que conectan innovación, procesos y estrategia.
Entre los aprendizajes que destaca se encuentra el acercamiento a materias alejadas de su especialización. Finanzas ha sido una de las áreas que más esfuerzo le ha exigido, pero también una de las que más le ha ayudado a salir de su zona de confort y a descubrir otra forma de analizar la empresa.
La logística también le ha permitido entender cómo una cuestión aparentemente sencilla puede implicar al conjunto del proceso empresarial. Estas materias complementan su experiencia científica y le ofrecen criterios para interpretar mejor las relaciones entre las diferentes funciones de la organización.
Adela valora especialmente que el profesorado aporte experiencia empresarial. Desde su perspectiva, no es lo mismo abordar una materia únicamente desde la teoría que hacerlo con profesionales capaces de explicar cómo han trabajado y qué pautas han seguido en situaciones reales.
El aprendizaje también se extiende al grupo. Durante la preparación de un proyecto, trabajó con compañeros de distintas edades, experiencias y formas de organizarse. Cada persona aportó una mirada diferente: unas más recientes y otras apoyadas en una trayectoria profesional más amplia.
Para ella, esa diversidad enriquece el trabajo en equipo y permite conocer otras maneras de plantear problemas, desarrollar proyectos y tomar decisiones.
El recorrido de Adela conecta una base científica con responsabilidades que requieren una visión global de la organización. En su caso, el MDE le está ayudando a incorporar una perspectiva estructurada de la gestión, conocer otras realidades empresariales y abordar materias que estaban fuera de su ámbito habitual.
El programa se relaciona directamente con su responsabilidad actual en innovación, donde debe integrar ciencia, mercado, procesos y estrategia. La formación no sustituye la experiencia adquirida durante su trayectoria, sino que le permite organizarla y analizarla desde nuevas áreas de conocimiento.
En definitiva, el recorrido de Adela Yáñez muestra cómo el Máster en Dirección y Gestión de Empresas puede complementar una trayectoria técnica con una comprensión más amplia de la organización. La formación le está permitiendo salir de su zona de confort, acercarse a áreas como finanzas y logística, aprender de profesionales con experiencia empresarial y compartir proyectos con compañeros de perfiles diversos.
Este artículo es un resumen de la entrevista realizada a Adela Yáñez, directora de innovación y alumna del Máster en Dirección y Gestión de Empresas (MDE) de la Universidad de Alicante, desarrollado por UNNIUN y El Club de las Buenas Decisiones.
En UNNIUN trabajamos para ofrecer programas formativos orientados a la toma de decisiones en entornos complejos, conectando conocimiento académico y práctica profesional. Si quieres conocer más sobre nuestra oferta formativa o nuestras próximas actividades, puedes ponerte en contacto con nuestro equipo.
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