Puede ser que hablar en público te resulte difícil y te ponga algo nervioso/a y más aún cuando con ello te juegas parte de la nota de un trabajo que llevas preparando meses. Por eso hoy, a través de este artículo, queremos ayudarte a superar con éxito esta situación.
La clave para que cualquier discurso o presentación sea satisfactoria es su preparación y entrenamiento. Sin embargo, muchas veces esta fase suele descuidarse. Muchas personas se conforman con pensar en lo que van a decir (en el contenido de su mensaje), pero no en las personas a las que se van a dirigir y cómo hacerles llegar el mensaje.
Cuando estés preparando la presentación de tu Trabajo Fin de Máster (TFM) debes:
Hay tres preguntas principales que siempre tienes que tener en tu mente:
Como sabes cuál va a ser tu público, enfoca tu presentación de la manera adecuada. Por ejemplo, centrándote en aspectos relevantes de tu proyecto.
El plan que deberás adoptar para tu discurso depende ante todo del objetivo que persigas, ¿quieres informar al tribunal o de convencerlos?
Analiza qué puedes ganar o perder si no tienes tu presentación bien preparada, o si al final los nervios te superan y no consigues desarrollar el discurso como lo visualizas en tu cabeza.
En este caso, como lo que te interesa es convencer al tribual de que tu proyecto es el mejor del año, necesitas respaldar la parte escrita con una buena presentación. Para ayudarte, te proponemos tres posibles planes: temático, secuencial e informativo.
El objetivo de este plan es informar a personas a las que se dirige.
En este caso debes dividir la presentación en secciones y subsecciones.
Optas por este plan cuando quieres explicar algo porque te permite describir un proceso fase a fase para que el público vaya entendiendo cada fase antes de pasar a la siguiente.
Este tipo de planes los podemos usar cunado nuestro objetivo es persuadir al oyente. Es decir, son apropiados cuando deseamos convencer a las personas a las que se dirige nuestra presentación.
En este sentido, si quieres convencer al tribunal desde el punto de vista intelectual, deberás utilizar un plan demostrativo, que consiste en describir la situación que provoca el problema y a continuación recomendar una solución junto con los argumentos que la sustentan.
Hay que transformar los pensamientos negativos y el nerviosismo en una actitud positiva, ¿Cómo podemos conseguirlo?
Al hablar en público solemos apoyarnos en soportes digitales, tipo PowerPoint o Prezi, que sirven para ilustrar visualmente lo que está diciendo. Es importante ofrecer presentaciones que tengan poco texto y sean principalmente visuales. Puedes apoyarte en tarjetas suficientemente pequeñas, para sostenerlas con facilidad y que no se arruguen al manejarlas, donde anotes las ideas principales o la guía a seguir.
Es esencial ensayar la presentación si deseas estar relajado cuando llegue el día “D”. Ensayar, practicar, entrenar, etc. es la mejor manera de progresar, de detectar los puntos débiles, como tics, malas posturas, etc. y de sentirse cada vez más cómodo al hablar. Lo mejor es realizar los ensayos frente al espejo, delante de familiares o amigos, o incluso grabarte para después analizar el feedback.
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