En este artículo queremos presentaros las pautas de un modelo de Seguridad Integrada para que todos los trabajadores apliquen los principios preventivos a todas y cada una de sus actividades como propone la Ley de Prevención de Riesgos Laborales.
Queremos ayudarte a implantar un modelo de gestión de la prevención, cuyo objetivo es evitar accidentes y enfermedades profesionales y como consecuencia mejorar de la productividad y competitividad de la empresa. Todo esto se puede conseguir siguiendo las siguientes cuatro etapas:
En esta etapa deberá definirse quién desarrollará la actividad preventiva en la empresa, así como cuáles serán sus facultades, sus responsabilidades y los medios disponibles.
El empresario deberá organizar y aportar los recursos necesarios para el desarrollo de las actividades preventivas en la empresa:
En esta segunda etapa se definen los objetivos a alcanzar en materia de PRL para mejorar las condiciones de seguridad y salud en el trabajo, partiendo de una evaluación de riesgos laborales y de las medidas preventivas correspondientes.
La evaluación de riesgos nos permite priorizar estos en función de su gravedad y establecer las medidas de prevención y protección para:
Esta evaluación, es un ente vivo que se ha de actualizar cada vez que cambien las condiciones de trabajo, se modifiquen los equipos de trabajo, ocurran daños a la salud de los trabajadores, etc.
Pero, además, la planificación de la actividad preventiva tiene que contemplar aspectos como la información y formación a los trabajadores, vigilancia de la salud, investigación de accidentes, etc.
Durante esta etapa se llevarán a cabo todas aquellas acciones necesarias para alcanzar los objetivos establecidos en la etapa de planificación. Lógicamente, estas acciones serán implementadas por las personas definidas en la etapa de organización y con los medios previstos.
La gestión de la prevención de riesgos laborales se basa en una buena planificación a partir de la evaluación inicial de riesgos. Ahora bien, para llevar a cabo con éxito dicha gestión, deberá ejecutar las siguientes actuaciones:
Esta última etapa, no por ello la menos importante, tiene por objeto comprobar que las actividades se han desarrollado tal y como se habían previsto y que se han conseguido los objetivos establecidos. Este control tiene por objeto cumplir con los requisitos legales de auditoría y documentación. A ello nos ayudará tener una lista de seguimiento de objetivos.
Si no hemos conseguido alcanzar los objetivos fijados, en la etapa de planificación con los medios previstos en la etapa de organización, analizaremos las causas que lo han originado y modificaremos la estrategia para comenzar de nuevo todo el ciclo.
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