Edu Cabrera es Organizational & Agile Enterprise Consultant y es profesor del Programa Executive de Agile Management.
Eduardo está especializado en acompañar equipos y organizaciones en el descubrimiento de posibilidades de evolución, en la incorporación de la Agilidad y en la búsqueda de alternativas que les permitan adaptarse a su entorno y a su medio encontrando nuevos resultados.
Apostar por la cultura Agile es tener consciencia acerca de lo que sucede en el mundo, acerca de nuevas necesidades y oportunidades ante las que estamos, ya que el mundo está cambiando mucho, algo que no tiene por qué ser estrictamente negativo, pero hay que estar atentos y entender las claves que están en marcha para poder adaptarnos con éxito.
Eduardo cree que los primeros pasos hacia el Agile deben pasar por tomar consciencia de la cantidad de cosas que hay que desaprender, de las cosas que hay que dejar de hacer y de qué cosas se pueden incorporar para tener alternativas.
El principal objetivo de Eduardo en su sesión es ver y hablar de otras formas de liderazgo compartido de los equipos que son mucho más productivas y generan mejor impacto a día de hoy, hablar mucho de Foco y Priorización, y tratar también algunas soluciones de trabajo compartido y transparencia que permitan hacerse dueños de la tarea que se está trabajando en ciclos cortos de trabajo.
Eduardo nos habla por tanto de SCRUM, una de las herramientas que están en el marco Agil y que se utiliza para desarrollar soluciones ante necesidades y oportunidades que se detecten en un entorno muy volátil, integrando varias disciplinas y, sobre todo, utilizando una cadencia sostenida para alcanzar una entrega incesante de producto, una evolución de los servicios y un equipo muy orientado a entregar valor de una manera continua.
Fundamentalmente un equipo SCRUM tiene tres roles, primero, el Product Owner, la persona encargada de enfocar al equipo en la visión, priorizar constantemente y conseguir que el equipo esté en rumbo hacia los objetivos; segundo, el Scrum Master, un liberador natural de impedimentos y de puesta en juego de soluciones de carácter dinámico; y por último, el equipo de desarrollo, que en el fondo se concibe como un puzzle de personas con diferentes capacidades y especialidades, que rodarán en conjunto para conseguir una entrega de valor muy frecuente.
Los beneficios de un equipo SCRUM son una cadencia muy sostenida en el tiempo en la que evalúa qué ha conseguido en términos de producto, de entregables, de puesta en producción en manos del cliente; también obtiene las claves de un entendimiento propio como equipo, del por qué de las cosas y de cuál es la capacidad real de mejora a través de una retrospectiva; además planifican en ciclos cortos de trabajo que vinculan con los anteriores.
Puedes ver el vídeo completo de la entrevista aquí:
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