Si recordamos cuál es la función tradicional de la gestión financiera, encontramos que trata de asesorar a la dirección general en procesos de inversión, administrar los recursos financieros y conseguir fondos.
Administrar los recursos financieros desde el punto de vista de planear y gestionar el crecimiento de la empresa, maximizar los resultados de largo plazo, optimizar el uso de recursos e incentivar políticas de control de costes. Conseguir fondos desde el punto de vista de la gestión y optimización de los recursos propios, gestión de los recursos ajenos tales como deuda bancaria, bonos, créditos, control del nivel de endeudamiento y optimar el cash management. Asesorar a la dirección general en procesos de inversión tratando de maximizar el valor de la empresa, estableciendo la política de dividendos, minimizando la incertidumbre sobre inversiones y proveer información relevante para la toma de decisiones.
La globalización y el incremento de la competitividad han provocado que la función financiera se haya desarrollado para atender al objetivo de maximizar el valor de mercado de la empresa, pasando a englobar también la planificación y control de proyectos de inversión, la gestión de la tesorería, es decir, la gestión de los cobros y pagos, y la gestión del riesgo económico.
La función financiera de la empresa la podemos ver desde dos ámbitos fundamentales como son la gestión financiera y el control de gestión.
El control de gestión se encarga de garantizar la fiabilidad y la elección de los diferentes indicadores y herramientas de gestión. Aporta a la Dirección General elementos de análisis necesarios para el control de la empresa y hace de conexión entre el área financiera, de gestión y de contabilidad. Sus funciones están sujetas a la estructura funcional de departamento financiero, según la estrategia y tipología de la empresa.
El Controller es un ente activo dentro de la organización y su valor diferencial es que interviene en toda la cadena de valor, por lo que le permite tener una visión global de toda la empresa. Su ventaja es que domina un lenguaje muy potente que es el lenguaje de los números y su decodificación. Los números obligan a tomar decisiones. El Controller debe ser una figura muy accesible y debe de estar para ayudar a resolver los problemas. En las empresas pequeñas el controller suele depender mas del consejero delegado, pero los controller que dependen de los directores financieros tienen el doble de impacto en sus organizaciones que cuando dependen del CEO.








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