La información financiera, bien analizada, tiene un gran poder. Las finanzas sirven para el análisis y la toma de decisiones tanto de la empresa como de sus grupos de interés (inversores, empleados, proveedores y acreedores, entidades de crédito, organismos públicos, etc.)
En general el análisis de la información financiera se realiza atendiendo a 3 requisitos clave: liquidez, solvencia y rentabilidad. Relacionados directamente con los análisis patrimonial, financiero y económico. En este artículo os daremos unas pinceladas sobre el Balance y la Cuenta de Resultados.
El balance de situación es un estado contable que refleja la situación patrimonial de la empresa en un día concreto. El balance se refiere al último día del ejercicio, que suele ser el 31 de diciembre, que es cunado la empresa presenta su balance de situación, separando los activos (bienes y derechos) del patrimonio neto y pasivo.
La parte izquierda del balance se denomina activo y en ella se sitúan los activos que tiene la empresa. Mientras que en la parte derecha del balance se contabilizan los pasivos y el patrimonio neto y se denomina pasivo más patrimonio neto.
El balance siempre tiene que cuadrar, esto significa que la parte derecha y la izquierda han de sumar lo mismo, esto es, el activo siempre debe ser igual a la suma del pasivo más el patrimonio neto. Por lo general, los activos son mayores que los pasivos y, por lo tanto, el patrimonio neto es positivo. En cambio, el caso contrario, activos menores que pasivos y patrimonio neto, es el que origina la quiebra de la empresa e indica que la empresa tendrá dificultades para atender sus deudas.
Para calcular el resultado de una empresa se utiliza la cuenta de resultados o cuenta de pérdidas y ganancias. La cuenta de resultados nos muestra los “Ingresos – Gastos” de la compañía. Por lo general, la cuenta de resultados se refiere a un período de doce meses, el ejercicio de la empresa.
Se suele presentan en forma de lista, clasificando los ingresos y gastos del siguiente modo:
Ingresos de explotación. Son los ingresos de la actividad propia de la empresa:
Gastos de explotación. Son los gastos correspondientes a la actividad de la empresa, considerando siempre el mismo periodo que los ingresos:
Ingresos y gastos excepcionales. Son los ingresos o gastos no están relacionados con la actividad propia de la empresa. Incluye, por ejemplo, los ingresos procedentes de la venta de inmuebles.
Gastos e ingresos financieros. Incluye todos los gastos e ingresos financieros de la empresa. Hay que agrupar los gastos bancarios (intereses y comisiones), los intereses financieros cobrados por la empresa, etc.
Impuesto sobre beneficios. Es el impuesto sobre el beneficio del período. El impuesto sobre el valor añadido, IVA, no suele tener la consideración de gasto ni de ingreso.
Mediante el estudio y el análisis de esto dos conceptos financieros podrás resolver cuestiones tan importantes como:
Este post es un extracto de la sesión que Alberto del Molino, Miembro de la Asociación Española de Directores de Recursos Humanos y de la Asociación Internacional de Directores de Capital Humano, impartió en módulo “Introducción al Presupuesto de Recursos Humanos” dentro del Máster en Dirección y Gestión de Recursos Humanos de la Universidad de Alicante. Si te ha parecido interesante esta materia y, quieres profundizar más en ella y en otras ramas de Recursos Humanos, y además entrar a formar parte del Club de las Buenas Decisiones, no te lo pienses más y contacta con nosotros. Abriremos tu mente a nuevos retos, conocimientos y experiencias, ofreciéndote un programa de profesionales para profesionales.
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