En la sesión del viernes pasado, dentro del Máster de Dirección y Gestión de Empresas, Patricia Zaragoza comenzó la clase definiendo qué es una PYME, ya que por su experiencia personal se ha encontrado con muchos empresarios que no saben cómo definir su empresa, y por lo tanto pueden no estar siendo beneficiarias de los programas que la UE destina a las mismas; también pueden acogerse a determinadas políticas y normativa específica.
La UE define oficialmente a las pequeñas y medianas empresas (PYMES) como “aquellas que tienen: menos de 250 trabajadores y volumen de facturación anual de hasta 50 millones de euros; o un balance general que no exceda de 43 millones de euros”.
En España las PYMES representan el 99,88% de la cifra empresarial y se desglosa de la siguiente manera:
Por todo ello se pude decir que la economía española es una economía PYME, frágil ante los cambios que se están produciendo en los mercado globales. De ahí, que el Ministerio de Industria, Energía y Turismo, en julio de 2013, crease la Dirección General de la Política de la PYME con el objetivo de “apoyar los esfuerzos de las empresas por mejorar su nivel de innovación, su productividad y su competitividad”.
Patricia insistió que con el sistema productivo descrito, para que una empresa sea competitiva y crezca, su estrategia (análisis, planificación e implantación) debe incluir siempre:
Para terminar la sesión, Patricia nos transmitió que un Plan Estratégico, que se enmarca en la fase de implantación de estrategias, describe cómo se va a implantar la estrategia adoptada, los tipos de tareas a realizar, cuándo y quién las van a lleva a cabo y qué recursos se van a asignar a cada actividad, para un vigencia temporal de entre 1 y 5 años. Es importante y necesario que el Plan Estratégico se elabore en coordinación con los distintos responsables de la empresa y sea comunicado a todos los niveles de la organización y se explique en detalle.
En un entorno como el actual, el modelo de aprendizaje debe aprovechar el conocimiento existente dentro y fuera de la empresa. La organización debe ser “inteligente”, capaz de aprender y transformarse continuamente respondiendo a las amenazas, retos y oportunidades del mercado.
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