En el marco del Máster en Dirección y Gestión de Recursos Humanos y del Máster en Dirección y Gestión de PYMES, el pasado 12 de abril de 2014 tuvo lugar en el Restaurante el Capricho de Raquel el Taller “Protocolo para Directivos”. Un taller eminentemente práctico dirigido por el profesor Oscar Carrión, orientado a la importancia del dominio de las técnicas de protocolo en la empresa y en el que también hubo una sesión práctica sobre Introducción a la Cata de Vinos, llevaba a cabo por Sergio Remacha, Sumiller Profesional.
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Son numerosos los actos en los que las empresas participan u organizan, y con ello nos referimos a inauguraciones, primeras piedras, conferencias, presentaciones comerciales, ruedas de prensa, entregas de premios, firma de convenios, entrega de placas conmemorativas, visitas o comidas de negocios.
Dominar las técnicas de protocolo les permite a las organizaciones y a sus directivos ofrecer una buena imagen de sus actos y sus apariciones externas permitiéndoles diferenciarse y proyectar una imagen positiva en la forma de hacer las cosas, sobre todo en un mercado en el que los productos y las estrategias pueden ser copiados al instante y el éxito radica en ser diferente a los demás. Esta diferenciación se puede conseguir desarrollando la habilidad de tratar, de forma diferenciada a los públicos basándose en sus necesidades y en el valor que le generan al negocio cada uno de ellos.
Son muchas las organizaciones que cuentan con un Manual Interno de Protocolo en el que plasman, de acuerdo a sus objetivos, como proceder ante cualquier acto que organicen, en la atención de sus invitados, en todas sus actuaciones internas y externas del día a día, en actos propios o ajenos a los que asisten y ordenar y establecer de manera flexible la actuación de los directivos como anfitriones.
El protocolo puede aportar a la empresa una serie de valores que pueden resultar fundamentales:
– Imagen. El protocolo de empresa colabora en la difusión de la imagen de la misma a través de sus actos y su hacer en el día a día. – Proyección. Impulsa la proyección social de la empresa, ya que se mejoran las relaciones con el entorno. – Comunicación. Ayuda a transmitir los mensajes de la empresa de forma más eficaz. – Rentabilidad. Se busca optimizar el retorno que cada acto debe producir y huyendo de todo aquello que supone hacer las cosas porque sí. – Prestigio. Se consigue una percepción favorable por parte de los públicos hacia la empresa como consecuencia de una actuación excelente.
Por lo tanto, el protocolo es una herramienta que como Directivos nos puede ayudar a diseñar, gestionar, controlar y difundir los mensajes mediante la organización de los actos y de regular y prevenir las distintas formas de actuar en el día a día para fortalecer la imagen de la empresa, buscar apoyos, acercar la empresa a la sociedad y potenciar las relaciones externas.
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