Cómo el control de gestión ayuda a convertir los datos en decisiones: el caso de José Luis Aranda con el PCG - Formación para Empresarios, Managers y Directivos
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Cómo el control de gestión ayuda a convertir los datos en decisiones: el caso de José Luis Aranda con el PCG

El control de gestión permite comprender qué está sucediendo en una organización, detectar desviaciones y trasladar la información a decisiones concretas. La experiencia profesional de José Luis Aranda muestra cómo esta función puede construirse progresivamente desde el conocimiento directo de la operativa, la digitalización de los procesos y el análisis sistemático de los datos. Su paso por el Programa Superior en Control de Gestión (PCG) de la Universidad de Alicante le ha ayudado a reconocer, ordenar y ampliar la perspectiva de una labor que ya desarrollaba en su día a día.


Una trayectoria construida desde la operativa


José Luis Aranda estudió Administración de Empresas en la Universidad de Alicante. Su incorporación a la organización se produjo desde una posición de base, trabajando inicialmente con tareas como el registro de albaranes. A partir de ese conocimiento directo de los procesos administrativos, su función fue evolucionando de manera progresiva.

El puesto no contó desde el principio con una denominación formal. Sin embargo, las responsabilidades que fue asumiendo terminaron configurando una función claramente vinculada al control de gestión. Desde hace aproximadamente dos años, según explica, ese papel se ha formalizado dentro de la organización y actualmente se identifica como controller de gestión.

Su trabajo se desarrolla sobre diferentes áreas del negocio: costes, inventarios, desperdicios, escandallos, compras, sistemas de gestión y comunicación entre los equipos. Esta amplitud le permite conocer tanto los datos económicos como la realidad diaria de los locales.


Analizar los costes para mejorar las decisiones


Una parte fundamental de su función consiste en analizar cómo las decisiones operativas afectan al margen. Esto incluye revisar el coste de los platos, estudiar los inventarios, identificar desperdicios y comprobar si las cantidades definidas en los escandallos se respetan durante el servicio.

Su labor no se limita a elaborar informes. José Luis también visita los locales, observa el funcionamiento de los equipos y realiza comprobaciones sobre los procesos. Esta aproximación le permite contrastar la información registrada con lo que sucede realmente en sala y cocina.

El análisis puede ayudar a responder preguntas muy concretas:

  • ¿Por qué un producto está generando más coste?
  • ¿Por qué se desperdicia repetidamente una determinada materia prima?
  • ¿Se están utilizando las cantidades establecidas?
  • ¿Existe margen para renegociar el precio con un proveedor?
  • ¿Qué productos conviene impulsar desde el punto de vista del margen?

La finalidad es facilitar que la dirección disponga de información útil y que los equipos operativos comprendan cómo sus decisiones repercuten en los resultados.


La digitalización como respuesta a una necesidad real


La transformación de los procesos se aceleró tras el periodo del ERTE, cuando el equipo de administración quedó reducido y necesitaba disponer de los datos con mayor rapidez.

En ese momento, la cuenta de resultados mensual podía estar disponible alrededor del día 20. La digitalización progresiva de los inventarios, las facturas y otros registros permitió adelantar ese proceso. Según relata José Luis, primero se redujo el plazo hasta el día 15, después hasta el día 10 y, finalmente, los datos podían estar disponibles alrededor del día 5.

El cambio no respondió a un proyecto diseñado de antemano, sino a una evolución gradual. La organización fue incorporando herramientas, trabajando con proveedores tecnológicos, formando internamente a los equipos y revisando la calidad de la información.

Además de ganar agilidad, este proceso permitió reducir tareas manuales y disponer de datos más cercanos a la realidad diaria del negocio.


De reaccionar ante los problemas a anticiparse


Uno de los principales cambios que identifica José Luis es el paso de una gestión reactiva a una actuación más proactiva.

Antes, determinadas decisiones podían tomarse de manera intuitiva o una vez conocido el resultado final. Con una visión más estructurada del control de gestión, es posible observar tendencias, detectar desviaciones y actuar antes de que sus efectos se consoliden.

Un ejemplo es la negociación con proveedores. Si los datos muestran que está aumentando la venta de un producto y que previsiblemente crecerá el volumen de compra de una materia prima, la empresa puede iniciar antes una negociación. No es necesario esperar al cierre del ejercicio para conocer cuánto se ha comprado.

Esta anticipación también se aplica a las variaciones de precio. Cuando un coste cambia y la información se comunica adecuadamente, se puede analizar cómo afecta al escandallo, al margen y a las decisiones comerciales.


El valor de una visión horizontal de la empresa


Para José Luis, el controller aporta una visión horizontal porque interviene en numerosos procesos y conecta diferentes niveles de la organización.

Esta posición le permite recoger información de la operativa y trasladarla a la dirección, pero también transformar las decisiones de la dirección en indicaciones comprensibles para los equipos de sala, cocina y administración. El control de gestión actúa así como un vínculo entre los datos, la estrategia y la ejecución.

Su experiencia en el PCG le ha permitido identificar con mayor claridad el alcance de esa función. Aquello que anteriormente se desarrollaba de forma más intuitiva adquiere una estructura profesional: analizar, verificar, interpretar tendencias, anticipar situaciones y elaborar información que facilite la toma de decisiones.

El programa no sustituye el conocimiento adquirido en el trabajo diario, sino que ayuda a comprenderlo desde una perspectiva global y a relacionarlo con las responsabilidades propias del controller.

En definitiva, la trayectoria de José Luis Aranda muestra cómo el control de gestión puede surgir desde el conocimiento profundo de la operativa y evolucionar hacia una función transversal. La combinación de datos, observación directa, digitalización y formación permite comprender mejor el negocio, detectar desviaciones con mayor rapidez y conectar las decisiones estratégicas con el trabajo diario de los equipos.


Este artículo es un resumen de la entrevista realizada a José Luis Aranda, participante del Programa Superior en Control de Gestión (PCG) de la Universidad de Alicante, en el marco de la actividad formativa desarrollada por UNNIUN y El Club de las Buenas Decisiones.

En UNNIUN trabajamos para ofrecer programas formativos orientados a la toma de decisiones en entornos complejos, conectando conocimiento académico y práctica profesional. Si quieres conocer más sobre nuestra oferta formativa o nuestras próximas actividades, puedes ponerte en contacto con nuestro equipo.

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