Supply Chain: Del almacén operativo a la gestión estratégica | Máster en Dirección y Gestión de Empresas | Universidad de Alicante - Formación para Empresarios, Managers y Directivos
+34 966 26 30 27 executive@doeua.es
Supply Chain: Del almacén operativo a la gestión estratégica | Máster en Dirección y Gestión de Empresas | Universidad de Alicante

La dirección de operaciones convierte la estrategia en decisiones sobre aprovisionamiento, almacenamiento, transporte, información y servicio. Una cadena de suministro eficaz no depende solo de mover mercancías: exige coordinar flujos físicos, financieros e informativos, diseñar instalaciones coherentes con la demanda y medir el desempeño. Este enfoque permite entender el almacén como una pieza estratégica del negocio, conectada con la rentabilidad, la capacidad operativa y la experiencia del cliente.


1. La Supply Chain como función estratégica.


La cadena de suministro abarca el recorrido del producto desde los proveedores hasta el cliente final: aprovisionamiento, producción, transporte, distribución, almacenamiento y punto de venta. A este flujo físico se añaden la información, las finanzas y la logística inversa.

La logística se centra en planificar, ejecutar y controlar el movimiento para entregar en cantidad, calidad y tiempo adecuados. La Supply Chain adopta una visión más amplia e integra participantes, decisiones y procesos de principio a fin. Por ello, la disponibilidad de producto, el coste, la capacidad y el nivel de servicio deben analizarse como elementos conectados con la estrategia.


2. El almacén: equilibrio entre coste y servicio.


El almacén no solo conserva mercancías. En él se reciben productos, se comprueban cantidades y calidad, se clasifican referencias, se preparan pedidos y se organizan expediciones. Su configuración afecta a las áreas comercial, financiera y productiva: debe sostener el servicio sin generar una inversión innecesaria en espacio y existencias.

La elección entre almacén propio o externalizado refleja este equilibrio. La propiedad aporta mayor control, pero requiere inversión y puede limitar la adaptación a cambios de volumen. La externalización reduce la inversión fija y ajusta costes a la utilización, aunque implica menor control directo.

El sistema de almacenamiento también debe responder al producto y al proceso. Las opciones convencionales, en bloque, compactas, dinámicas, móviles o automáticas ofrecen distintas combinaciones de capacidad, acceso, rotación y flexibilidad.


3. Ubicación y layout: decisiones a largo plazo.


La localización condiciona los costes logísticos y la capacidad competitiva. Para evaluarla pueden utilizarse modelos de transporte, el centro de gravedad o el método de factores ponderados. Este último combina criterios cuantitativos y cualitativos: selecciona factores, asigna pesos, establece escalas, puntúa alternativas y calcula un resultado comparativo.

Entre los criterios habituales figuran el acceso a mercados y materias primas, el transporte, la mano de obra, la energía, las comunicaciones, los costes, las restricciones legales y la posibilidad de ampliación.

Después, el layout representa las zonas, los flujos y las ubicaciones. Los diseños en U, en I o en T ofrecen formas diferentes de organizar recepción, almacenamiento, preparación y expedición. La decisión debe priorizar seguridad, recorridos breves, aprovechamiento del espacio y capacidad de adaptación.


4. Trazabilidad, equipamiento y tecnología.


La eficiencia depende de que cada producto pueda identificarse y localizarse. La codificación asigna una referencia única y permite seguir la mercancía. Estándares como EAN-13, SSCC y GS1-128, junto con DataMatrix, QR y RFID, facilitan la trazabilidad y reducen errores.

El equipamiento debe elegirse según la altura, el peso, los recorridos y el grado de automatización. Transpaletas, apiladoras, carretillas, preparadoras, transportadores y vehículos de guiado automático atienden necesidades distintas.

El software conecta planificación y ejecución. Los sistemas APS o SCP apoyan la planificación; SCE, TMS y SCEM gestionan la ejecución, el transporte y las incidencias; mientras MRP, EDI, SRM o BMS integran recursos, proveedores e instalaciones.


5. KPI para convertir actividad en decisiones.


Una cultura basada en datos requiere indicadores vinculados a objetivos. Los KPI permiten comparar el desempeño, detectar desviaciones y plantear acciones. En logística deben cubrir, al menos:

  • Inventario y almacén: rotación, cobertura, exactitud, ocupación y tiempo de preparación.
  • Transporte y proveedores: coste por unidad, entregas a tiempo, ocupación del vehículo, defectos y respuesta.
  • Logística inversa: devoluciones, tiempo de procesamiento, coste y reutilización.

El indicador no es un fin. Debe ayudar a localizar una causa, asignar responsabilidades y revisar decisiones. Medir sin relacionar el resultado con los procesos genera información, pero no necesariamente conocimiento útil.


6. Lean: eliminar desperdicios y mejorar el flujo.


Lean busca eliminar actividades que no aportan valor al cliente. Su aplicación parte de identificar el valor, mapear el proceso, reducir obstáculos, trabajar con sistemas pull y mantener una lógica de mejora continua.

Herramientas como Just in Time, Jidoka, Kaizen, Heijunka, 5S, mantenimiento productivo total y mapeo de la cadena de valor permiten actuar sobre exceso de inventario, esperas, movimientos innecesarios, incidencias de calidad, desorden o paradas. Su utilidad depende de aplicarlas a procesos observables y comprobar su efecto mediante indicadores.

En definitiva, dirigir las operaciones implica coordinar espacio, inventario, tecnología, personas y datos con una visión integral. La ubicación, el diseño, los sistemas de almacenamiento, la trazabilidad y los KPI deben responder a una misma lógica: sostener el servicio, controlar los costes y facilitar decisiones coherentes con la estrategia.


Este artículo es un resumen de la sesión impartida por Bernabé Muñoz Sandoval, Director de Excelencia Logística Global & Iberia en The Fini Company, en el marco del Máster en Dirección y Gestión de Empresas, desarrollado por UNNIUN (El Club de las Buenas Decisiones) en la Universidad de Alicante.

Os compartimos el álbum de la sesión.

En UNNIUN trabajamos para ofrecer programas formativos orientados a la toma de decisiones en entornos complejos, conectando conocimiento académico y práctica profesional.

Si quieres conocer más sobre nuestra oferta formativa, puedes ponerte en contacto con nuestro equipo.

¡INSCRIPCIONES ABIERTAS PARA LA 20ª EDICIÓN DEL MÁSTER EN DIRECCIÓN Y GESTIÓN DE EMPRESAS!

Todavía no hay ningun comentario. ¡Puedes ser el primero en dejarnos un comentario!

Enviar tu comentario:

Tu email no será publicado.